Según ADN mitocondrial los neandertales no hibridaron con los humanos modernos

Fuente: Ciencia Barrapunto

«Un equipo de investigadores alemanes y estadounidenses ha logrado descifrar por completo la secuencia del genoma mitocondrial de un hombre de Neandertal a partir de un hueso fosilizado de 38.000 años.

Según los autores del estudio, "el análisis establece inequívocamente que el ADN neandertal queda fuera de la variación del ADN de los humanos actuales", lo que apoya, sin zanjarlo definitivamente, que ambas especies no hibridaron o que, si llegaron a aparearse, fue puntualmente y no dejó huella en el flujo genético.»

Enlaces relacionados:

La última: La división del trabajo de género en humanos habría hecho la supremacía sobre los neandertales

El “poderoso” gen Neandertal y el habla : biologia antropologia y evolucion

Las investigaciones sobre el “poderoso” gen neandeartal

Rompiendo mitos: Diferencia entre humanos y chimpacés sería mucho mayor que 1 % y aún impredecible en porcentaje

MUndo  Neandertal: ADN mitocondrial neandertal secuenciado completo

Sciece Daily Complete Neanderthal Mitochondrial Genome Sequenced From 38,000-year-old Bone

Eurekalert Complete Neandertal mitochondrial genome sequenced from 38,000-year-old bone


El Phoenix puede que haya encontrado hielo de agua en Marte

En Slashdot  más allá  y se habla que el Phoenix podría haber encontrado  algo más provocador aún que agua,  es decir, vida.

La NASA buscará los ladrillos de la vida en Marte

Fuente Ciencia Kanija

El Aterrizador Marciano Phoenix de la NASA cuya misión costó 420 millones de dólares, puede que haya encontrado hielo de agua en el planeta rojo, pero aún tiene mucho trabajo por hacer para contestar la pregunta que ha estado en la mente de los científicos durante décadas: ¿Alguna vez ha estado Marte capacitado para albergar vida?

Los científicos de la misión Phoenix anunciaron ayer que la misión finalmente confirmó la presencia de hielo de agua en la subsuperficie de las regiones polares del norte de Marte — detectada por primera vez por el orbitador Mars Odyssey de la NASA en 2002 — aproximadamente dos meses después de tocar la superficie de Marte el 25 de mayo.

El aterrizador está ahora analizando el hielo para ver si alguna vez fue líquido y contiene materiales orgánicos, los ladrillos de la vida.

El hielo, recolectado de debajo de la superficie en el lugar del aterrizador en el ártico marciano, podría haber actuado como un congelador, protegiendo cualquier componente orgánico que se hubiese formado allí.

“Tenemos un entorno donde podrían conservarse los compuestos orgánicos”, dijo el científico de la misión William Boynton de la Universidad Arizona.

La detección de compuestos orgánicos en Marte no significaría necesariamente que existe vida. Simplemente que el carbono y otras moléculas que forman la vida como la conocemos estuvieron presentes.

“Los compuestos orgánicos serían como anotar un gol o ganar un Gran Slam para la misión”, dijo Bruce Jakosky, geólogo en la Universidad de Colorado que no está afiliado a la misión. No obstante, si no encuentran compuestos orgánicos, “eso no significa que no hubiese vida en Marte”, dijo Jakosky. Otras misiones, planificadas y no planificadas, mantendrán viva la búsqueda.

La materia de la vida

La otra gran señal que buscará Phoenix conforme avance la misión y los hornos de la sonda caliente las muestras de polvo, serán las moléculas orgánicas, los ladrillos de la vida. Aunque hay opiniones escépticas respecto a ello.

Leer artículo completo: LA NASA buscará los ladrillos de la vida en Marte

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Slashdot: White House Briefed On "Potential For Life" On Mars

Secuencian genoma eslabón entre vertebrados e invertebrados

Secuencian el genoma del anfioxo, un organismo clave en la evolución de los vertebrados que permite saber el origen del genoma humano
Fuente: La flecha- El mundo

La ciencia ya tiene en su mano la secuenciación del genoma del anfioxo o lanceta (Branchiostomoa floridae), un invertebrado marino clave para entender la evolución genética de los vertebrados y el propio genoma humano, del que se ha explicado el origen evolutivo de sus 23 cromosomas. Ha sido un consorcio internacional liderado por Daniel S. Rokhsar, director del Joint Genome Institute (EE UU), quien ha elaborado el trabajo, en el que han participado dos expertos de la Universidad de Barcelona, el catedrático del Departamento de Genética Jordi García-Fernàndez y Èlia Benito-Gutièrrez, doctorada en genética y ahora investigadora del National Institute for Medical Research de Londres.

El estudio, titulado The amphioxus genome and the evolution of the chordate karyotype,  publicado ahora en la revista Nature analiza la estructura genética del genoma del amfiox de Florida (B. floridae), dotado de 19 cromosomas y 520 megabases, y revisa los datos genéticos en el contexto evolutivo de los cordados. Presenta además como primicia científica el genoma completo del anfioxo, un organismo modelo que durante siglos ha centrado el interés de zoólogos, embriólogos, y ahora también de genetistas y biólogos moleculares.

El anfioxo es el representante más antiguo del philum, que comprende el subphilum de los urocordados (tunicados), de los cefalocordados (anfioxo) y de los vertebrados. Cefalocordados y vertebrados, desde hace más de 450 millones de años, han evolucionado de forma independiente pero hoy todavía comparten muchas características en común. Los amfioxos, en concreto, son los modernos supervivientes de un antiguo linaje de cordados con registro fósil desde el periodo Cámbrico. Muestran cualidades intermedias entre invertebrados y vertebrados, y son el modelo biológico más estudiado para reconstruir el camino evolutivo entre estos dos grupos.

En la actualidad, hay 29 especies de anfioxo en las costas de todo el planeta, pero en investigación sólo se utilizan tres: Branchiostomoa floridae (EE UU), Branchiostoma lanceolatum (Europa) y Branchiostoma belcheri (Asia). La genética molecular del anfioxo se inicia en 1992, con la clonación del primer gen con secuencia homeótica (homeobox), el AmphiHox 3.

En concreto, se trata de la secuenciación del genoma del ser vivo más próximo en el ancestro común de los cordados (tunicados, cefalocordados y vertebrados) a nivel de genes, estructura y organización cromosómica.

El misterio de las redes génicas

La secuenciación del genoma del anfioxo aporta una nueva comprensión a la evolución biológica de los tres grupos de cordados (tunicados, anfioxos y vertebrados), a la transición entre invertebrados y vertebrados, y al origen del genoma humano.

Para el catedrático García-Fernàndez, "el genoma del anfioxo ha conservado la mayoría de genes de los cordados ancestrales. Por eso, el anfioxo nos ayuda a entender mejor las redes génicas de desarrollo en humanos y las alteraciones que pueden afectar a estos procesos. Para nosotros, es una referencia para comprender mejor los mecanismos básicos de muchos procesos en un modelo genético mucho más sencillo".

El estudio también ha sido clave para confirmar la hipótesis 2R, las grandes familias génicas en vertebrados se originan a partir de la duplicación completa por dos veces de un genoma ancestral. Durante este proceso, los genes han adquirido funciones que pueden marcar las diferencias morfológicas entre los organismos. La controversia científica sobre la hipótesis 2R, que no se cerró con la publicación del genoma humano en el 2001, queda ahora definitivamente confirmada.

"Ahora conocemos perfectamente el origen del genoma humano", explica Jordi García-Fernández. "Un genoma parecido al del anfioxo -continúa- dotado de, por ejemplo, un complejo de 15 genes Hox, se duplicó dos veces y sólo se conservó un 25% de los genes duplicados. El 75% de los genes restantes se perdieron en el proceso evolutivo. La mayoría de los genes de regulación compleja -regulación génica y señalización celular- se mantienen hoy día en los vertebrados".

El origen evolutivo de los 23 cromosomas del genoma humano

El anfioxo tiene un genoma primitivo y también un patrón corporal primitivo. "Como hipótesis, pensamos que el hecho de conservar y utilizar de forma diferente estos genes más complejos ha permitido la aparición de algunas innovaciones evolutivas importantes (cerebro, extremidades, etc) en el patrón corporal en vertebrados", comenta García-Fernàndez.

Los expertos han identificado 17 grupos ancestrales de fragmentos de genoma que están conservados entre el actual anfioxo y el genoma de los vertebrados después de 500 milllones de años de evolución biológica. La investigación explica también el origen evolutivo de los 23 cromosomas del genoma humano.

"Quizás éste es el dato más significativo de todo del artículo", señala García-Fernández. El experto lo explica así: "Estos 17 grupos probablemente se han mantenido como cromosomas independientes en el anfioxo (los protocromosomas) que se duplicaron dos veces, y dieron lugar a los 23 cromosomas del genoma humano". El orden de los genes del anfioxo, que es el orden más ancestral conocido hasta hoy, también se mantiene en los vertebrados.

Egoísmo o cooperación ¿qué prima en la evolución?

Luna Antagónica : Egoísmo o cooperación ¿qué prima en la evolución? ese fue el primer nombre de este blog y ya van casi 118,000 hits desde que en noviembre de 2006 me decidí a sacar un blog sobre  mis intereses de siempre: la evolución biológica / cultural, tecnología, ( producción de conocimiento e información socializada) y la adaptación de los sistemas sociales a la actual convivencia de dos Eras: la industrial y la digital.

De hecho desde el año 2002 en el Proyecto Sindominio se discutía en las listas sobre robótica, memética y el paradigma de la evolución: Egoísmo o cooperación, lo que me inspiró mucho y me actualizó en muchos temas que se trataban desde la antropología.
Un gran incentivo para sacar este blog fue el llevar la especialización de Introducción a los sistemas complejos adaptativos dictada por mi buen amigo y asesor, John Earls y organizada por IDEA-PUCP.
Con John y el increíble grupo de profesionales que en esa especialización encontré, pude descubrir que había por fin investigadores que observaban lo mismo que yo pero desde distintas disciplinas: a saber estamos viviendo un momento de cambio , de convivencia entre dos Eras y necesitábamos por ello una visión sistémica y multidisciplinaria para poder dar cuenta de las constricciones del desarrollo ( donde la selección natural no puede actuar) no solo y saber por qué sino hacia dónde estábamos yendo como especie y construcción sociocultural ( cabe destacar en ese grupo la afinidad con María Luisa Mori de Blographos quien implementó un blog del curso de Sistemas Complejos).

Casi todas las entradas del blog están ligadas en menor o mayor medida a esta etapa de cambio y a dar cuenta como dije más arriba a las constricciones de desarrollo de nuestra sociedad , deljuego entre comportamientos egoístas y cooperativos donde tal vez uno primara
Otro punto en este blog  fue el de discutir sobre la pertinencia de la memética para explicar la evolución cultural y si realmente existían los memes (11/2006).

Como todo cambia hoy en día encuentro mucha lógica a la memética si es que se estudia como lo propone Lluis Guiu desde la organización bacteriana de trabajo en equipo aplicado a las ideas las ideas como conformadoras de sistemas complejos adaptadas a su medio y no de manera individual como era propuesto por R. Dawkins, Blackmore y Dennet, donde la evolución era determinada por la selección sin existencia de constricciones.

En el camino de este blog académico he conocido  muy buenos investigadores como el autor de Epigenetics Papers, el biólogo peruano Israel Barrantes, al ingeniero de sistemas José Luis Fiestas de Ciencia e Ingeniería de Sistemas, el economista argentino  Andres Schuschny entre otros más   quienes han comentado en este blog enrriqueciendo cada entrada, aunque debo poner mención a la entrada   De la biología a la ideología: el discurso del racismo donde Israel Barrantes, Alberto Gómez (especialista en psicología evolucionista) y yo tuvimos un buen intercambio de opiniones.

Enlaces relacionados:

Antropología y Biología Evolutiva del desarrollo ( Evo-Devo)

El origen biológico de la cultura ¿Egoísmo o cooperación, qué prima en la evolución? Una mirada desde la antropología

Memes como el gen de la evolución cultural

OpenDocument y Office OpenXML: ¿la nueva dualidad de estándares?

A quienes premia el Nobel? Cuando la politica enturbia la ciencia y la investigacion

Rompiendo mitos: Diferencia entre humanos y chimpacés sería mucho mayor que 1 % y aún impredecible en porcentaje

¿Que son los sistemas complejos? Compilado de publicaciones 2007

Altruismo entre chimpancés profundizaría conflicto entre científicos que creen que todo es cultural o que la ética o moral tiene que tener un origen divino

Próximas entradas

Fuera de toda esta nostalgia me queda por comentar

El Gran Colisionador de Hadrones del CERN (LHC) y el Tevatron a la búsqueda del bosón de Higgs ( y del gravitón )

¿qué pasará cuando se recree el Big bang?

Marketing digital: redes sociales y sistemas complejos

La teoría de redes sociales

Amistad y capital  en las redes sociales
*Citar como referencia a la hora de comentar las ideas, razonamientos o coincidencias aquí leídas.

Redes neurobiológicas y adaptabilidad digital

El biólogo marino Juan Freire ha escrito una interesante entrada  titulada  ¿Condenados a la estupidez digital?  la cual trata  sobre la adaptación  de nuestra especie a la Era digital, citando el debate provocado  a raíz del artículo publicado por el escritor norteamericano Nicholas Carr  Is Google making us stupid? (The Atlantic Monthly),  quien apoyado en evidencias neurobiológicas postula que:

"Los usuarios de la información digital, entre los que se incluye a él mismo, nos estamos volviendo estúpidos por que la abundancia de información y los interfaces en que se nos presenta están reduciendo nuestra capacidad de concentración y de lectura reflexiva y en profundidad. El propio Carr recopila en diferentes posts las reacciones a su artículo que confirman sus argumentos (e incluso algún testimonio contrario), especialmente los efectos nocivos de lo que llama el virus de la multitarea, cuyos efectos serían la pérdida de la  capacidad para leer textos extensos, como libros, al adaptarse a un consumo rápido y masivo de contenidos cortos sobre los que, además, se realizan lecturas parciales y rápidas"

Carr ampara su teoría en

evidencias neurobiológicas que demuestran como las conexiones neuronales responden a los estímulos informativos externos y que nuestro cerebro es más plástico de lo que se pensaba y por tanto más sensible a cambios en los estímulos exteriores.

Bueno para mi esa sensibilidad y plasticidad del cerebro  que Karr llama estupidización no es otra cosa que adaptabilidad  ( las redes neuronales conforman un sistema complejo adaptativo ) y aún así, Carr insiste en llamar estupidización a quienes han perdido ciertas capacidades, pero desarrollado otras, en la Era digital, por lo que nuestra  nuestra adaptación a la era digital es lenta.

Freire concluye su entrada diciendo exactamente eso:

El humano

acaba por adaptarse, tal como ha hecho en el pasado, al ambiente tecnológico en el que le toca vivir y en ese proceso no existe una única opción posible. En este sentido es de esperar que en el futuro, y con toda seguridad ya ahora, nos enfrentemos a la información digital de formas radicalmente diferentes a como lo hacemos con la analógica y encontremos la estrategia adecuada para sacar el máximo partido a las nuevas oportunidades.Así, al menos, ha sucedido hasta el momento con todas las revoluciones tecnológicas que nos ha tocado vivir, desde el pergamino a la máquina de escribir pasando por la imprenta. Y en todos esos cambios surgieron siempre argumentos fundamentados que nos explicaban los peligros en los que nos adentrábamos y los riesgos que corría nuestra sociedad y cultura. Muchos de esos argumentos eran ciertos, pero (a pesar o gracias a ellos) la evolución siempre ha sido positiva. Lo que no acaban de explicar Carr o Keen es por que con Internet no se habría de repetir la historia.

*Citar este blog como referencia a la hora de comentar las ideas, razonamientos o coincidencias aquí leídas.
Gracias.

¿Es la cultura exclusividad del homo sapiens II?: entre la etología y la antropología

El jueves 17 de Enero de 2008 Neofronteras publicó una interesante artículo sobre un tema que ha inquietado al homo sapiens ( por lo menos a los pertenecientes a la cultura occidental y sus extensiones) por más de 100 años: ¿somos los homo sapiens los únicos Homínidos dentro de los Primates capaces de generar cultura?

Antecedentes:

Aunque no se crea esta preocupación nace en el seno de división naturaleza/cultura de la que hemos ya hablado por lo que es interesante seguir la pista histórico/epistemológica de estos estudios.

En el siglo XVIII se daba una gran importancia al medio ambiente como factor de influencia determinante para la existencia de razas dentro de la especie humana. Por ello Jean Jacques Rousseau y James Burnett, Lord Monbodd tenían mucho interés en los orangutanes. Este último " rechazaba laidea de que las diferencias físicas y culturales entre los pueblos delmundo pudieran ser primariamente el resultado del clima, la dieta u otros factores ecológicos no culturales."

Harris Marvin El desarrollo de la teoría antropológica- Historia de las teorías de la cultura

Por tanto Lord Monbod

creía que los salvajes que habían sido capturados en el Nuevo Mundo y los orangutanes "podían aprender a hablar y eran capaces de llegar a la inteligencia y a la ciencia solo con que se les concediera suficiente tiempo y circunstancias favorables"Íbid.

En palabras de historiador Arthur Oncken Lovejoy

Monboddo has developed the evolutionaryideas far more fully; by most educated persons in Great Britain in the [17]80s he was probably looked upon as their originator; and he with some wavering extended Rousseau’s doctrine of the identity of species of man and the chimp into the hypothesis of common descent of all the anthropoids, and suggested by implication a general law of evolution Wikipedia

Asimismo el médico de Manchester Charles White sostuvo en 1799 que en la gran cadena de seres el lugar que ocupaban los negros estaba más próximo a los monos.

Luego con Darwin y Wallace la Teoría de la evolución confirmaba que los homo sapiens somos primates y aún más, hoy en día simplemente las razas como variedad genética dentro de la especie humana no existen, sino más bien el cline( es decir, la constante variabilidad de una especie bajo un gran flujo migratorio), renovando de nuevo la pregunta de si somos la única especie homínida en producir cultura y evolucionar a través de ésta.

¿Es la cultura exclusividad del homo sapiens? II

En este blog dijimos aquí

"el debate entre etólogos y antropólogos sobre la pertinencia de establecer comportamientos culturales en los chimpacés es una gran polémica dentro de la antropología, que ahora disputa con la etología los límites del objeto de estudio de la primera: la cultura. El antropólogo Philippe Descola plasma sus críticas respecto a ello -refiriéndose a las disputadas fronteras discplinarias entre naturaleza y cultura- en un libro muy bueno llamado Antropología de la naturaleza:

“Los estudios llevados a cabo con ellos (los chimpancés) por los etólogos indican sin ambigûedad no solamente que son capaces de fabricar y utilizar una utilería de piedra rudimentaria, poniendo pie así en el privilegio del homo faber, concedido desde hacemucho tiempo sólo al primate humano, sino también que bandas vecinas de monos elaboran y transmiten familias de técnicas bien diferenciadas. En la terminología de los prehistoriadores, los chimpancés poseen así “tradiciones” diferentes en el ámbito de la cultura material, y los particularismos técnicos y de comportamiento propios de cada banda pueden darse en unos cuarenta rasgos distintivos- tipos de herramientas y métodos para romper las nueces, técnias de caza, modos de espulgarse, etc.- todos independientes de las áreas geográficas locales. Como este tipo de variaciónno puede, según parece, explicarse por una evolución adaptativa de los comportamientos a las imposiciones de la ecología, los etólogosse han visto obligados así a atribuir a los chimpancés “culturas” diferenciadas, es decir, una libertad de inventar respuestas sui generis a las necesidades de subsistencia y de la vida común, primer paso hacia la ampliación de la cultura al resto del mundo animal.”

Luego vendría la noticia sobre nuevas investigaciones respecto al comportamiento altruista entre chimpancés por parte de antropólogos evolutivos del Instituto Max Planck de Antropología evolutiva de Leipzip (Alemania) lo que daría cuenta de una ética natural en dichos homínidos.

Y por último publicamos sobre la diferencia entre chimpancés y homo sapiens

donde se develaba el mito de la diferencia del 1% entre chimpacés y homo sapiens, a pesar de las diferencias fenotípicas existentes entre unos y otros primates, ya que tal diferencia sería mucho mayor que 1 % y aún impredecible en porcentaje.

En diciembre de 2006 Matthew Hahn encontró una diferencia de un 6.4% en los números de copias de genes entre ambos primates, mas incluso ese porcentaje es difícil de precisar.

Cohen cita a Svante Paabo, quien no pensaba que hubiése manera de calcular con presición ese porcentaje (1 por ciento):

“Al final, es una cosa política, social y cultural sobre como nos percibimos (como primates) en nuestras diferencias”.

Y es cierto ya que existen factores que tienen que ver con lo sociocultural en el momento de determinar diferencias genéticas"

La cultura: Entre la etología y la antropología
Según Anton Bermejo "No es posible extrapolar la experiencia del homo sapiens y sus consiguientes logros culturales a otras especies, con independencia de su proximidad filética al hombre, debido a que la adquisición del lenguaje fué producto de unas necesidades que paulatinamente fué imponiendo la vida social, el desarrollo tecnológico y la exploración de distintos medios.

El Homo socio-cultural se construyó su propia historia. El chimpancé y sus antecesores, relegados a la vida en los bosques, no incluyeron el lenguaje articulado en el abanico de sus necesidades. Lo mismo se puede decir del empleo de utensilios por parte de esos primates: se sabe que usan piedras y palos para ahuyentar a los depredadores, llegando a deshojar las ramas de los árboles para obtener tallos con los que pescar termitas. Sin duda, se han asentado las bases de una protocultura (a este respecto, es de sumo interés el ensayo de Jordi Savater Pí "El Chimpancé y los orígenes de la cultura" ). Sin embargo, el empleo de esas técnicas no es esencial para su supervivencia cotidiana. La producción de la herramienta y el utensilio por el chimpancé se realiza “ad hoc”, para la ocasión. Los instrumentos ni se conservan ni se acumulan. Cuando un chimpancé desea pescar termitas no utiliza el tallo del día anterior, fabrica uno nuevo.

En los experimentos sobre la enseñanza del lenguaje se ha comprobado que efectivamente los chimpancés pueden transmitir a otros el dominio del AMESLAN, sin embargo, la tendencia en una cadena de transmisión del lenguaje no es precisamente la de ampliar el acervo del vocabulario sino todo lo contrario, a su reducción paulatina. haciéndose uso de utensilios con carácter ocasional y no permanente, y no puede ser de otro modo, pues, con independencia de su nivel de inteligencia, su modo de desplazamiento cuadrúpedo se lo impide."

Acá retornamos a la esencia de los estudios antropológicos: el origen y evolución de la cultura como técnica y tecnología transmitida a través del lenguaje, tecnología tranformada en energía, es decir trabajo, tecnología transformada en cultura. Pero antes de irnos por otras interesantes ramas volvemos al comienzo de este post: el 17 de enero Neofronteras publica un artículo sobre dos nuevoa estudios que hablaría de la antiguedad de la "cultura chimpacé" la cual tendría 4300 años como mínimo y en otro que los chimpancés construyen su cultura de una manera similar a como lo hace el ser humano y que es muy antigua.

Creemos a pesar de las consistencias de los dos estudios que se leen más abajo, que aún hay mucho pan por rebanar en este interesante tema

La cultura chimpancé es muy antigua / Neofronteras

Los chimpancés actuales de Costa de Marfil en África occidental son muy habilidosos con las herramientas de piedra. Usan grandes piedras a la manera de martillo y yunque para cascar nueces y otros alimentos, obteniendo lajas de piedra en el proceso. Esta manera de cascar nueces es muy difícil de realizar por humanos con estas mismas herramientas porque se requiere más fuerza que la que el brazo humano puede generar. El uso de herramientas de piedra fue observado en estos animales en el siglo XIX pero hasta ahora no se sabía si este comportamiento cultural se remontaba a hace mucho tiempo o si lo habían adquirido recientemente por imitación de los humanos.
El arqueólogo Julio Mercader de University of Calgary y su equipo acaban de publicar un artículo en el cual afirman haber encontrado en el sitio de Noulo (lugar del único asentamiento arqueológico de chimpancés conocido), en Costa de Marfil, herramientas de piedra usadas por chimpancés para cascar nueces de más de 4000 años de antigüedad.
Estos investigadores hallaron concretamente 206 piezas de piedra en diversos sitios que recuerdan las piedras y lascas producidas por los chimpancés modernos. La datación del material del entorno a estos objetos mediante el carbono 14 proporcionó una edad a los mismos de 4300 años.
Para confirmar la naturaleza de estas piedras y estar seguros de que no se habían producido por métodos geológicos naturales se hizo un test de prueba a ciegas con expertos no pertenecientes a este grupo de investigadores, en él cual se mezcló los objetos encontrados con otras piedras formadas mediante procesos geológicos naturales. Los expertos tenían que averiguar cuáles de ellos eran “artificiales” y cuales no. Los objetos encontrados pasaron la prueba.
Los investigadores determinaron que los artefactos encontrados debían de tener su origen en los chimpancés porque el típico martillo arqueológico de piedra de origen humano no es mayor de 120 milímetros y pesa menos de 400 gramos. Incluso los yunques de piedra del mismo origen raramente superan el kilo de peso. Pero los martillos encontrados miden de promedio 320 milímetros de longitud y pesan dos kilos. Para manejar estos martillos se necesitan manos grandes y fuertes para manejarlos que lo humanos no tienen.

Además analizaron los residuos encontrados en estas herramientas para determinar si habían sido utilizadas para cascar las cinco variedades de nueces que los chimpancés suelen cascar y comer, y otras 24 distintas que los humanos consumen. Determinaron que las herramientas habían sido utilizadas para cascar las del primer tipo.
La antigüedad de las herramientas significa que los chimpancés ya cascaban nueces mucho antes de que los granjeros humanos llegaran a la región, descartando que esta habilidad de los chimpancés fuera copiada de los humanos. Por tanto habrían desarrollado esta habilidad por ellos mismos. Gracias a este descubrimiento se puede retrotraer esta habilidad a miles de años atrás. Los autores sugieren que el uso de estas herramientas de piedra quizás sea una tecnología que se pueda remontar hasta el antepasado común de humanos y chimpancés, en lugar de que haya aparecido de manera independiente en ambas especies o por imitación de una sobre otra. A Mercader le gustaría comprobar si hay pruebas de la existencia de este tipo de piedras o similares usadas por los homínidos muy antiguos.

Este estudio confirma que los chimpancés y nuestros antepasados humanos han compartido durante miles de años algunos atributos culturales que una vez se creyeron exclusivamente humanos: transporte de materiales en bruto, selección y preparación de materiales para un trabajo específico y uso proyectado, reocupación habitual de sitios (donde los desperdicios y basuras se acumulan), uso de recursos locales, etc. La técnica de cascar nueces es transmitida socialmente entre los chimpancés. La hazaña de usar martillos y yunques de piedra para cascar piedra nos es fácil de aprender para un chimpancé y requiere de mucho tiempo de aprendizaje. Este nuevo descubrimiento permite saber el mínimo número de generaciones en las cuales este comportamiento cultural ha sido transmitido.

Precisamente sobre la cultura de estos animales versa el otro trabajo. Históricamente los científicos han creído que las diferencias en el comportamiento entre las distintas colonias de chimpancés se debían a variaciones genéticas. Un equipo de la Universidad de Liverpool ha descubierto recientemente que se pueden dar variaciones en el comportamiento de las colonias de chimpancés debido a la emigración de individuos de otras colonias. Esto demuestra que los chimpancés construyen sus cultura de una manera similar a como lo hace el ser humano.

El primatólogo Stephen Lycett explica que se sabía de las diferencias culturales entre colonias, pero nadie sabía por qué. Se asumía que los jóvenes chimpancés desarrollaban ciertas características de los genes heredados de sus padres, pero no había evidencia clara que apoyara esta idea. Además se creía que como el comportamiento estaba dictado por la biología, los chimpancés no tenía cultura en el mismo sentido que los humanos.
Mediante la observación de cómo los chimpancés preparan la comida, los investigadores descubrieron que en unas colonias se usaba piedras para cascar nueces, mientras que en otras usaban también herramientas de madera para lo mismo. Calcularon que este método de preparar la comida se había extendido 4000 km del este al oeste de África en los últimos 100.000 años. Además encontraron que con otras técnicas, como la del acicalado, también pasaba lo mismo. Los investigadores sugieren que la variedad en el comportamiento se debe a cómo los chimpancés socializan entre sí, en lugar de deberse a razones genéticas como antes pensaban algunos expertos.

Para llevar esta teoría más allá, los investigadores construyeron árboles evolutivos teóricos para el comportamiento de estos animales en esas regiones, así como árboles genéticos familiares. Esperaban encontrar que aquellos con similitudes genéticas tuvieran similitudes en el comportamiento si se asumía la teoría tradicional. En su lugar, encontraron que algunos chimpancés tenían los mismos comportamientos culturales que otros individuos con los que no tenían similitudes genéticas.
Según Lycett, esto explica por qué en algunas colonias se usan determinados métodos para encontrar comida, asumiendo determinados comportamientos y adaptándose a diferentes métodos para así ajustarse al entorno. En este sentido podemos decir por primera vez que la cultura realmente existe en nuestros parientes más próximos.

Fuentes y referencias:
Foto: Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva.
Nota en la Sociedad Max Planck.
4,300-Year-old chimpanzee sites and the origins of percussive stone technology (resumen en PNAS).
Web sobre el uso de herramientas por parte de chimpancés (incluye vídeos).
Vídeo en el que un chimpancé casca nueces.
Nota de prensa en University of Liverpool.
Phylogenetic analyses of behavior support existence of culture among wild chimpanzees (resumen en PNAS)."

Enlaces relacionados:

Antropología y Biología Evolutiva del desarrollo ( Evo-Devo)

http://evodevo.uoregon.edu/

Epigenetics Papers

Evolution and development Journal

Stephen Jay Gould

Pere Alberch

Richard Lewontin

Jordi Sabater Pí El chimpancé y los orígenes de la cultura

La etología como ciencia de la cultura Gustavo Bueno

Usan algoritmos para identificar pensamientos asociados a objetos

Fuente: Neofronteras

Un estudio logra identificar en la actividad cerebral los pensamientos que se corresponden a objetos familiares específicos.

Un equipo de Carnegie Mellon University, compuesto por científicos especialistas en informática y en neurociencias, y liderado por Marcel y Tom M. Mitchell, logra combinar métodos de aprendizaje informático con imágenes de la actividad cerebral y encuentra una manera de identificar dónde se producen los pensamientos y percepciones sobre objetos familiares en el cerebro de unos voluntarios, y cómo analizar el patrón de actividad para identificar dichos objetos.

Para el estudio se utilizó a doce voluntarios y un sistema de imagen por resonancia magnética nuclear. A los sujetos se les mostraba, de uno en uno, diez dibujos de objetos diferentes, cinco relativos a herramientas y cinco relativos a la vivienda, y se les preguntaba que pensaran en los objetos que poseían correspondientes a los dibujos. El método desarrollado permitía a los investigadores determinar con precisión cuál de los dibujos estaba viendo el sujeto en cuestión basándose en el patrón de actividad neurológica de todo el cerebro en conjunto.

Los investigadores excluyeron la información proveniente del córtex visual adonde llega la información visual en bruto y se concentraron en otras partes del cerebro.
Encontraron que el patrón de actividad evocado por un objeto no estaba localizado solamente en un lugar del cerebro. Por ejemplo, cuando se piensa en un martillo se activaban muchos lugares. La información relativa al martillo comprende, entre otras, a la información de cómo manejarlo, que activa las áreas motoras del cerebro, y comprende la forma del mismo, que activa otras regiones.

Según los investigadores, este estudio es el primero que informa haber logrado la capacidad de identificar procesos de pensamiento asociados a objetos individuales simples. En otros trabajos anteriores se mostró que era posible distinguir categorías de objetos con el mismo “significado”, como “herramienta” o “edificio”, pero no se distinguían objetos en concreto dentro de cada categoría.

El nuevo método implica entrenar a un programa informático para extraer los patrones específicos de actividad cerebral de los participantes a partir de los datos recogidos en la primera parte del estudio. Los datos procedentes del aprendizaje informático no se utilizaban posteriormente, de este modo el algoritmo nunca era expuesto con anterioridad a exactamente los mismos patrones que se pretendían identificar.


¿Son los patrones de actividad intercambiables entre las personas?

Según los investigadores la respuesta es afirmativa. Entrenando el programa con datos procedentes de un individuo era posible saber en qué objetos pensaba otra persona. Por tanto, las personas piensan sobre un mismo objeto de manera muy parecida.
Según Mitchell este resultado resuelve de paso otro misterio filosófico: ¿Es la percepción del color azul, por ejemplo, la misma para todas las personas? Según este investigador la percepción debe de ser la misma debido a esta manera común de pensar.
Este método de usar algoritmos para identificar pensamientos asociados a objetos concretos abre nuevos caminos, no ya a la identificación de figuras, sino además a la identificación de palabras o frases.

Enlaces relacionados:

Se avanza en la comprensión de los mecanismos cerebrales que nos permiten articular y comprender el lenguaje

Se avanza en la comprensión de los mecanismos cerebrales que nos permiten articular y comprender el lenguaje

Fuente: Tendencias21

"El lenguaje es una función cerebral altamente compleja que emerge de la interacción entre el desarrollo biológico del cerebro y el medio social. Un estudio reciente, que ha combinado la electroencefalografía y las imágenes de resonancia magnética funcional, ha puesto de relieve las diferencias entre las oscilaciones de la actividad eléctrica neuronal de los dos hemisferios cerebrales, que son las que posibilitan que hablemos y comprendamos el lenguaje. Asimismo, ha descubierto una concordancia entre dichas oscilaciones y las que se suceden en la corteza motora, lo que confirma la enorme complejidad del fenómeno lingüístico. La comprensión de la importancia de la actividad eléctrica del cerebro en el lenguaje podría ayudar a sanar enfermedades como la dislexia o el autismo infantil. Un equipo de científicos del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia (el INSERM) ha conseguido avanzar en la comprensión de los mecanismos cerebrales que nos permiten articular y comprender el lenguaje, gracias a la combinación de dos técnicas de análisis del cerebro: los electroencefalogramas (registros gráficos de la actividad eléctrica del cerebro) y la resonancia magnética funcional, que permite la detección e identificación de áreas del cerebro en activo.

Según explica el INSERM en un comunicado, el registro simultáneo llevado a cabo con ambas tecnologías ha permitido a los investigadores sugerir las bases fisiológicas que explicarían la especialización del cerebro en la decodificación y producción de palabras, aportando asimismo nuevas pistas para entender las principales patologías de la comunicación humana, como el autismo infantil o la dislexia.

Esta investigación ha reunido, además de a científicos de la unidad del Inserm « Action, Neuroimagerie, Modélisation », de la Escuela Normal Superior de París, a investigadores daneses y alemanes. Sus resultados han aparecido publicados en la revista Neuron.

Diferencias fisiológicas

El cerebro humano tiene la particularidad de estar dividido en dos partes que funcionan de manera distinta en lo que se refiere al procesamiento del lenguaje. Por ejemplo, el hemisferio derecho se encarga de la decodificación y la producción de las palabras, mientras que el izquierdo procesa el reconocimiento de la voz de nuestros interlocutores, explican los científicos.

Nuestro cerebro, al igual que el de muchas otras especies animales, presenta asimismo una corteza auditiva izquierda más desarrollada que la corteza auditiva derecha, y su contenido celular es ligeramente distinto.

Esta asimetría estructural podría ser el origen de la especialización del hemisferio izquierdo en la decodificación de la palabra, especialización que se habría reforzado durante el proceso evolutivo por una utilización conjunta de la vocalización y de la gesticulación manual con la mano derecha, que depende de regiones cerebrales próximas a esta corteza auditiva izquierda.

Y distinción en la actividad eléctrica neuronal

Los científicos, empleando las tecnologías antes mencionadas, han demostrado que la corteza auditiva izquierda y la derecha presentan además una actividad eléctrica neuronal distinta, a partir de la medición de la actividad cerebral de 20 voluntarios en estado de reposo, sin estímulos externos.

En los registros realizados, la corteza izquierda presentó una actividad eléctrica oscilatoria espontánea de una frecuencia de alrededor de 40 Hz, frente a la actividad registrada en la corteza auditiva derecha, mucho menor, de 4 Hz. Un hercio representa un ciclo por cada segundo, entendiendo ciclo como la repetición de un evento.

Estas oscilaciones espontáneas, modulando de manera global y regular la respuesta individual de las neuronas de la corteza auditiva, podrían actuar como un mecanismo de registro de las señales auditivas. Así, la corteza auditiva izquierda cribaría la información auditiva más rápidamente que la corteza derecha, lo que la haría más sensible a las variaciones rápidas de la palabra, permitiéndole distinguir los diferentes sonidos del lenguaje o fonemas.

La corteza derecha sería menos sensible a estos fonemas, pero más sensible a las regularidades acústicas de la voz y a las variaciones lentas de la palabra, importantes para reconocer al interlocutor y la entonación de las conversaciones, explican los científicos.

Lenguaje y cerebro

Desde el siglo XIX, los especialistas han intentado comprender cómo nuestro cerebro produce y comprende el lenguaje, una función cerebral altamente compleja que emerge de la interacción entre el desarrollo biológico del cerebro y el medio socia

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Así, se ha llegado a la conclusión de que, en el cerebro, el procesamiento del lenguaje se produce en múltiples áreas interrelacionadas que trabajan de forma coordinada para la emisión, la comprensión y la integración de mensajes lingüísticos.

En la distribución neuroanatómica del lenguaje determinada por los modelos clásicos del habla de los científicos Carl Wernicke y Ludwig Lichtheim, se establecieron dos áreas esenciales en el procesamiento del lenguaje: el área de Wernicke (situada en la región posterior del lóbulo temporal izquierdo y que descodifica la información auditiva del lenguaje) y el área de Broca (sección del cerebro humano involucrada en la producción del habla, el procesamiento del lenguaje y la comprensión).

Además, en las últimas décadas, el desarrollo de las técnicas de neuroimagen cerebral, como las utilizadas en el presente estudio, han permitido explorar la organización funcional del lenguaje en nuestro cerebro en directo, es decir, en vivo.

La Technology Review del MIT propone los 10 avances tecnologicos que cambiarian el mundo

La Technology Review del MIT propone los 10 avances tecnologicos que cambiarian el mundo:

Euroresidentes lo cuenta asi:

"La biología (biotecnología), nanotecnología e infotecnología tienen y tendrán un protagonismo importante en los últimos progresos y adelantos alcanzados. En pocos años, la innovación tecnológica puede hacer posible hasta una segunda revolución industrial con la construcción de nanomáquinasm desde la mecatrónica a las redes de sensores:

Las diez tecnologías avanzadas que cambiarán el mundo (según el MIT)

  1. Redes de sensores sin cables (Wireless Sensor Networks)
  2. Ingeniería inyectable de tejidos (Injectable Tissue Engineering)
  3. Nano-células solares (Nano Solar Cells)
  4. Mecatrónica (Mechatronics)
  5. Sistemas informáticos Grid (Grid Computing)
  6. Imágenes moleculares (Molecular Imaging)
  7. Litografía Nano-impresión (Nanoimprint Lithography)
  8. Software fiable (Software Assurance)
  9. Glucomicas (Glycomics)
  10. Criptografía Quantum (Quantum Cryptography)

Enlaces:

Sematove 

Consenso científico y corrección política – Antonio Lafuente

Excelente articulo de Antonio Lafuente de Tecnocidanos sobre el exceso de confianza que ponemos en el consenso en la ciencia y sus consecuencias en la sociedad.

Consenso científico y corrección política – Antonio Lafuente

 

El debate sobre lo que se puede o se debe decir implica una discusión sobre lo que significa producir hechos o crear consensos.

Todos los días se alaba en la prensa el consenso alcanzado por los científicos sobre la naturaleza antropogénica del cambio climático. La satisfacción de la mayoría es doble; de una parte, porque el acuerdo crea el entorno adecuado para que los gobiernos asuman la necesidad de reformas impopulares. De la otra, porque el establecimiento de un vínculo causal entre actividad humana y calentamiento global ha sido una decisión en la que han participado varios miles de científicos de numerosos países, lo que garantiza al menos inicialmente, la inexistencia de sesgos políticos, económicos culturales, ideológicos o religiosos. Sin duda se trata de un bello consenso, como lo califica Enro, scientifique et citoyen.

Se entiende entonces que los observadores celebren cada nuevo informe como si se tratara de un éxito. No faltan los críticos, entre los cuales se encuentran los expertos en manufacturar incertidumbre al servicio de las grandes corporaciones petroquímicas y también los que no dejan de decir prudentemente que las pruebas son inestables y frágiles. Tienen razón, porque todo en ciencia es provisional y sería absurdo dejar de actuar hasta estar seguros de que no hay riesgo en la próxima acción a emprender. Por supuesto, se pueden minimizar los riesgos, pero es imposible anticipar en una democracia técnica todos los escenarios futuros.

Admitamos que todo el mundo actúa de buena fe y que no hay intereses ocultos. Ya se que se trata de una hipótesis indemostrable, pero la necesitamos por el momento para poder avanzar en el argumento que queremos desarrollar. En los últimos años, coincidiendo con la llegada al poder de la Administración Bush, el encono entre los defensores y detractores del origen humano del cambio climático ha ido en aumento y, según muchos observadores, puede hablarse de auténtica caza de brujas contra los partidarios de la urgente aplicación de los acuerdos de Kyoto. Quienes duden sobre este particular todavía están a tiempo de leer el abrumador y documentado alegato de Chris Mooney The Republican War on Science.

Hace un par de años la opinión pública no sabía bien a qué carta quedarse y, con frecuencia, adoptaba la retórica de la equidistancia -dar la palabra a los supuestos dos bandos- para no implicar al medio en una batalla que en el imaginario colectivo también lo era de los neoliberales contra los izquierdistas, y viceversa. Las cosas han cambiado. Ahora pronunciarse contra lo que ya sabíamos, defender la prudencia antes de actuar, manifestarse escéptico en público, está muy mal visto. Expresar dudas puede convertir a sus portavoces en elementos antisociales y a los científicos que las respaldan en secuaces al servicio de extraños intereses y, desde luego, en investigadores obsoletos.

El consenso es sólido, tanto si consideramos la cantidad y calidad de los artículos científicos que sostiene la interpretación oficial, como si nos fijamos en los gobiernos y medios de opinión que lo respaldan sin fisuras.

El nuevo consenso (¿científico?) es considerado un bien global compartido y la principal herramienta (¿política?) para defender un futuro sostenible. Al fin y al cabo el clima es un patrimonio de todos que forma parte del procomún.

Hace unos días, sin embargo, Financial Times descreía abiertamente de esta nueva manera de proceder en la investigación, afirmando que el consenso es un cáncer en la ciencia que hay que detener rápidamente. Se transcribía el mantra acuñado por Michael Crichton y que expande su efecto por la red: “There is no such thing as consensus science. If it’s consensus, it isn’t science. If it’s science, it isn’t consensus” (No hay nada que sea ciencia de consenso. Si hay consenso, no es ciencia. Si es ciencia, no hay consenso). Es como si hubiera un sector en nuestra cultura que estuviese pidiendo el regreso de los investigadores al laboratorio y les estuviera recriminando la facilidad para transitar sin solución de continuidad desde el experimento a la rueda de prensa y desde la TV al comité de expertos. No está de más recordar aquí lo que tantas veces hemos defendido afirmando que la ciencia se ha constituido históricamente como una de las instituciones sociales consagradas al acrecentamiento del bien común.

Y es que la novedad de miles de científicos trabajando en régimen distribuido para evaluar la calidad de los datos y la convergencia (local o global) de las conclusiones merece mayor atención de la que ha recibido en los media. Lo que el mencionado IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático, GIEC en francés) ha hecho es revisar la literatura científica existente, contrastarla entre sí y extraer consecuencias. En definitiva un gigantesco proceso de peer review, tanto por la cantidad de papers revisados, como por el número (cerca de 4000 científicos) y variedad de revisores (referees pertenecientes unos 40 países) implicados.

Difícil consenso, pero bello, sólido y duradero. Sin embargo, una vez asentado lo principal y movilizada la opinión pública, se hace necesario detenerse un momento en los detalles, en eso que llamamos las cuestiones de procedimiento. El IPCC ha producido ya 4 informes (1990, 1995, 2001 y 2007) y está organizado alrededor de tres grupos independientes de trabajo: el G1 entiende de las cuestiones más técnicas relacionadas con el clima, el G2 se ocupa del impacto que el cambio traerá a la biosfera y a la economía. Finalmente, el G3 explora los distintos escenarios futuros y propone medidas a los gobiernos que representan.

Hay estimaciones que elevan hasta 20.000 los expertos, contando a todos los que han sido consultados o han suministrado datos. La complejidad del proceso es grande si consideramos que el último informe del G1, basado en 19 modelos independientes, contó con 600 autores que pertenecían a 40 países y que, como sucedió en anteriores escritos, se repartieron por fragmentos el trabajo de redacción. Posteriormente, una vez terminada la negociación de las palabras con las que describir y resumir lo que estaba pasando, según la literatura acreditada circulante, fue remitido a la Asamblea General del IPCC en la que los representantes de 113 estados acabaron de depurar un texto que pudiese representar el punto de vista general. No extraña entonces que J. Romm concluyera su artículo Climate change: The limits of consensus (Science>, 14 de septiembre de 2007) con la siguiente recomendación: “En la actual coyuntura, una evaluación completa en busca del consenso, [...] puede que no la necesitemos más que una vez cada década.”

Esquema_horizontal_de_modularización_del_planeta_para_los_modelos_de_cambio_climáticoLa complejidad del procedimiento se incrementa cuando pensamos en la dificultad de “observar” el clima del pasado y del futuro. Lo que los climatólogos hacen es diseñar un algoritmo (un programa de ordenador) que simula los fenómenos físicos, químicos o medioambientales más decisivos en la conformación del clima. Esto significa que deben identificarse las variables (temperatura, humedad, presión, altura, mareas,…) que son claves. Luego, como es imposible tener datos para cada punto del planeta Esquema_vertical_de_modularización_del_planeta_para_los_modelos_de_cambio_climático-desde la profundidad de los océanos hasta los confines de la atmósfera- se procede a modularizar todo ese espacio en celdas -en realidad cubos tridimensionales que, en el último informe, eran de 110 Kms de lado- para formar una malla. Así, los datos introducidos se refieren a cada punto/celda/cubo de la mencionada malla. Igual que las casas se hacen con ladrillos del mismo tamaño, los climatólogos han creado modelos que pixelizan el planeta, de forma que cada “ladrillo” funciona como un punto sobre el que tenemos observaciones directas. Después, hay que meter todos los datos en el computador y poner el algoritmo/programa a funcionar. Lógicamente el cómputo no se hace en un ratito.

El G3, como ya dijimos, trabaja con escenarios, es decir comportamientos futuros de problemas que necesariamente incorpora las dimensiones humana, política, social o tecnológica de todos estos procesos. Y, en fin, que la complejidad se incrementa conforme nos distanciamos en el tiempo, pues la incertidumbre hace que estas previsiones puedan a veces parecer un argumento y un material adecuado para los relatos de ficción científica y sociológica.

Pero sí, hay un consenso final que cuesta mucho alcanzar y mantener, ya sea que hablemos de costes económicos, ya sea que recordemos la enorme cantidad de gente implicada o la sofisticación de los recursos tecnológicos involucrados. Sabemos que la redacción final es el decantado de una arduo proceso de depuración, pues los países industrializados quieren hablar del futuro, mientras que los menos afortunados quieren que se le de mayor peso al pasado. Los isleños tratan de introducir la retórica del riesgo, pero los que son productores de petróleo piden prudencia para no tomar mediadas insensatas.

El IPCC es una máquina de tomar de decisiones cuyo calibrado pudiera parecer milagroso si tomamos en cuenta que todos los países tienen la misma representación en la Asamblea General, de forma que Luxemburgo pone los mismos representantes que USA, Rusia o China. El clima, en consecuencia, ha sido parlamentarizado, si bien es dudoso que quienes se sientan a decidir, los decididores nombrados por los estados, representen los intereses de la humanidad.

Hay un consenso general sobre el clima, pero no sabemos cuál es exactamente su naturaleza. ¿Estamos hablando de un consenso político, científico, tecnocrático o diplomático? Nos queda mucho que saber sobre lo que significan estos acuerdos.

Tenemos a la mano otro caso reciente que puede ayudarnos a comprender de qué estamos hablando. Hace unos días James D. Watson, quien fuera premio Nobel en 1962 -junto a Francis Crick y Maurice Wilkins- por el descubrimiento crucial de la estructura helicoidal de la molécula de ADN, dimitió como canciller del prestigioso Cold Spring Harbor Laboratory (New York). La decisión fue una secuela de las declaraciones a Sunday Times (14 de octubre) en las que afirmaba que la inteligencia de los negros era inferior a la de los blancos.

No es la primera vez que Watson, como se explica en Biopolitical Times, cruza los bordes que nos protegen contra los delirios eugenésicos. Sus palabras entonces no son la ocurrencia de un provocador. Cosas de este tipo, parecidas y peores, están siendo alentadas desde un sector de investigadores en aumento procedentes de la llamada psicología evolutiva, antes conocida como sociobiología. (Un inciso. Como ya no soy inocente en esta materia, quiero insistir en que dije “un sector” y nunca la totalidad).

Los sociobiólogos del ramo de la psicología evolutiva no paran de encontrar pruebas -publicadas en revistas de prestigio y revisadas por pares- que confirman la tesis de que muchas de nuestras conductas están preconfiguradas en nuestros genes.

Pongo dos ejemplos: todavía resuena el eco de quienes defendieron que la violación, como la infidelidad o la poligamia, son respuestas evolutivas normales, pues los humanos sólo somos marionetas en manos de los genes que nos obligan a plantar su semilla reproductora en tantos úteros y tantas veces como puedan. Lo que Watson probablemente quiso decir, apoyándose en su afán por profundizar/primar lo genético frente a lo cultural y en algunos desarrollos recientes de la neurología, es que dado que (un Nobel, dixit) los negros usan menos el cerebro al no estar tan en contacto con el pensamiento abstracto y las nuevas tecnologías, entonces su red neuronal es menos compleja, algo así como inmadura y, en consecuencia, son menos inteligentes. Todo esto suena peligrosamente cercano a ciertas aventuras intelectuales entronizadas como cultura oficial en la Alemania nazi. Y si escarbamos un poquito las encontraremos también en todos los países coetáneos. Hay que tener cuidado, pues estamos tratando con material culturalmente muy sensible. Explosivo y criminal, donde los haya.

¿Qué pasa entonces? ¿Pueden los psicólogos evolutivos seguir trabajando -tal vez, especulando con material tan altamente inflamable- o deben someterse a las reglas de lo políticamente correcto? Los neurólogos, los psicólogos evolutivos, los psiquiatras trabajan con un material muy delicado cuyo uso irresponsable puede provocar una catástrofe incalculable.

Parece increíble que un científico como Watson haya podido decir algo tan doloroso y que no cuenta con (suficiente) aval científico. Sus compañeros, compatriotas o no, se han apresurado a desautorizarlo. La comunidad de genetistas ha reaccionado con rapidez y Watson ha sido repelido por el sistema. El Science Museum de Londres y la Universidad de Edinburgo han cancelado los actos en los que iba a intervenir, alegando que sus afirmaciones, lo cuenta Spiked, iban más allá de lo que es discutible.

Todo el mundo está de acuerdo en el mensaje que Watson y sus amigos deben recibir: estamos muy agradecidos por lo que contribuyó a descubrir y también muy avergonzados por lo que puede contribuir a incendiar. El asunto es que Watson no está solo, el racismo es una aberrante idea que está muy arraigada en muchos laboratorios. De hecho ha publicado un artículo en The Independent para sostener que intentar comprender la correlación existente entre biología y cultura o conducta no es racismo, sino expresión de una actitud científicamente legítima. La lectura del artículo, sin embargo, no suena a petición de excusas por lo publicado en el Times, sino que más bien resuena con el Eppur si mouve galileano. Un gesto que, en términos coloquiales, se parece al “vale acepto el varapalo, pero ya hablaremos dentro de unos años”.

Watson, explica Steve Salier en VDARE, estaba en Londres para apoyar el lanzamiento de su Avoid Boring People: Lessons from a Life in Science, un libro que merodea otros territorios escabrosos de la ciencia. El epílogo, Larry Summers Show Trial, está dedicado a comentar las declaraciones y consecuencias que Summers, rector de Harvard, hizo sobre la menor capacidad de la mujeres para las ciencias, las matemáticas y la ingeniería. El revuelo que levantaron provocó su dimisión y un ruidoso debate que no dejó satisfecho a Watson quien lamenta que Summers se desdijera a toda velocidad y que sólo Steven Pinker saliera en ayuda del rector: “Sospecho -escribe Watson- que la mayoría temía ser tirados en el saco de lo políticamente incorrecto”. En fin, como se explica en Gene Expression, lo que Watson hizo fue dar cuenta de otra verdad inconveniente.

¿Son comparables los dos casos estudiados? Los dos tienen que ver con el consenso científico y con la correción política. La “verdad” incómoda del cambio climático es que nos vamos quedando sin tiempo para actuar en la dirección que marcan los expertos. La “mentira” incómoda de la genética humana es que hay una relación por descubrir entre color de la piel o sexo e inteligencia. La primera “verdad” se basa en un consenso creciente que hasta hace poco fue tildado por algunos países y poderosas instituciones de izquierdista y radical. La segunda “mentira”, apoyada por el segundo científico vivo más importante del mundo tras Stephen Hawking, es ampliamente rechazada por la práctica totalidad de las sociedades científicas que, sin dudarlo, califican a sus partidarios de ultraconservadores y a su trabajo de ciencia basura al servicio de prejuicios racistas y neocoloniales.

Pero volvamos sobre estos dos consensos tan cerrados. Ambos se producen por una doble convergencia de criterios científico-técnicos y socio-políticos. Ambos producen una verdad política (la androgenia del cambio climático y la equivalencia genética de los humanos) y una mentira científica (la condición natural del clima y el origen natural de las diferencias de inteligencia). Ambos consensos se nos ofrecen como entes políticos y entes científicos demasiado firmes y cercados. En ambos casos se nos oculta la extremada complejidad de los problemas, así como de los protocolos para la producción, depuración y circulación de hechos y valores.

Los consensos, como vimos, nunca son fáciles, pero cuando son tan amplios hay que ponerlos bajo vigilancia. La sospecha está justificada aunque solo sea porque conocemos demasiados casos en ciencia de consensos apabullantes que se establecieron sobre grandes e incomprensibles errores. Al fin y la cabo el Sol giró alrededor de la Tierra durante muchos siglos y la atracción de la materia (inerte y, desde luego, insensible) sigue siendo utilizada para explicar la gravedad. Y es que además, como ocurre cuando se está en la fase de montaje de una película, siempre quedan flecos, muchos descartes sin utilizar. Tomas que los decididores (director, montador, guionista,…) califican de erráticas, fallidas, redundantes, irrelevantes, disruptivas o desquiciadas. Pero, ¿y si se encontraran algunas pruebas que avalaran las tesis de Watson? ¿Estaríamos obligados a trasladar a nuestras Constituciones el fundamento (¿natural?) de la desigualdad? ¿Quedaríamos (los blancos, los occidentales) legitimados para nuevas aventuras imperiales? Podría suceder también que nuevos datos avalaran la tesis de una probable desaceleración del ritmo del cambio climático, lo que no nos obligaría a seguir agostando los recursos o amenazando la biodiversidad, como tampoco a mantener cotas tan altas de injusticia global.

¿Deben los científicos abandonar las áreas de investigación culturalmente sensibles o, como ocurre cuando se manipulan secretos militares o empresariales, tienen que guardar silencio sobre sus conclusiones preliminares? Todo indica que cada día será más difícil distinguir entre corrección política y corrección científica. Esta circunstancia nos obligará a poner mayor atención a los mecanismos de producción de consensos. Está bien que sean los expertos quienes revisen la literatura científica, pero alguien debería revisar cómo son elegidos, cómo hacen su trabajo, cómo redactan las conclusiones, cómo acuerdan el alcance de los hechos, cómo eligen los términos que acotan los problemas. Está claro que la fragmentación en cuatro (los 3 grupos más la Asamblea) de las fases del acuerdo sobre el calentamiento global tendrá mucho impacto en la propia configuración de las ciencias del clima. Así la cosas, la revisión crítica de estas prácticas puede enseñarnos a entender las regularidades, disparidades, desplazamientos, escisiones o solapamientos entre los diferentes textos, haciéndolos más transparentes y evitando que los expertos se acomoden demasiado en sus saberes fragmentarios. Por eso, la crítica antropológica, filosófica e histórica de la ciencia puede tener todavía un papel urgente que hacer en la comprensión de lo que (nos) está pasando.

Igual que Heideger fue un buen filósofo y un mal ciudadano, también Watson podría ser un racista y un buen científico. O, en otros términos, cabe imaginar que sus afirmaciones se basen hechos contrastados. Fragmentarios, si se quiere. Incompletos o sesgados, pero experimentales y sometidos a la revisión por pares. Y siendo así, ¿quién quiere una ciencia que pudiera demostrar que las desigualdades están avaladas por la genética? Y, en contrapartida, ¿no cabe imaginar connivencias entre los expertos del IPCC y los gobiernos que les nombraron? De pronto, todo podrían acabar siendo verdades incómodas o, como sostenía Voltaire sobre la religión, mentiras necesarias. El embrollo parece inevitable, pues hablar de hechos nos obliga a pensar en valores. Y, si hacemos caso a Bruno Latour, llega un momento en que se hacen indistinguibles pues la diferencia entre qué es la ciencia y cómo se hace la ciencia es ninguna. Y tan ridícula es la terca insistencia de Watson en lo hechos como el disimulo de los valores entre los partidarios del carácter androgénico del cambio climático

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Los modos del IPCC son modernos (respetuosos con los hechos) y tienen urbanidad (respetuosos con la diversidad). Todavía nos queda mucho que saber sobre sus prácticas, pero por lo que ya conocemos cabe aventurar que el IPCC es un gran laboratorio de innovación social. Porque, lo diré de una vez, la diferencia entre el biólogo James Watson -exdirector del CSHL- y el climatólogo Rajendra Pachauri -director del IPCC-, ambos premio Nobel, no es que defiendan dos maneras distintas de hacer ciencia, sino dos modos alternativos de construir la sociedad.

Enlaces relacionados:

Rastreando a Watson: ¿qué tan profundo es el racismo científico?

Rastreando a Watson: ¿qué tan profundo es el racismo científico?

Hace unas semanas James Watson , Premio Nobel de Medicina 1962 y  co descubridor de la estructura del ADN, volvió a la primera plana de los diarios, pero esta vez no por un insigne trabajo de investigación si no por sus declaraciones abiertamente sesgadas sobre lo que él piensa de la diferencia de capacidades de razonamiento entre los dversos tipos  tipos humanos.

"Los negros no tienen por qué poseer la misma inteligencia que los blancos es por ello la ineficacia de las políticas occidentales hacia África", habría dicho  Watson a mediados de octubre de este año al Sunday Times poniendo en el tapete un debate importantismo que también se dio y se da no solo en biología sino  en el seno de la antropología social/cultural.

Podemos rastrear a Watson haciendo un pequeño seguimiento a la antropología y la genética como la aplicación de la Teoría de la Evolución a la cultura humana, entendiendo  a esta última como la capacidad de razonar y transmitir dichos razonamientos  de generación  en generación.
Hay que tener en cuenta que la Teoría de la Evolución como acá la tratamos comprende a Darwin, el Darwinismo Social de T. Malthus, y H. Spencer y el concepto de lucha por la existencia y supervivencia del más apto como motor de cambio y desarrollo cultural así como el Evolucionismo materialista de K. Marx, y F.Engels el cual propone una evolución histórico-cultural resultado de la lucha de clases por el control de los medios de producción en vez de la lucha entre las especies por la existencia, teniendo ambas tendencias en común el validar el proceso evolutivo occidental en todas las culturas humanas, buscamdo así las razones de no desarrolo o  no predominancia de algunas como producto de humanos "inferiores" léase, de otras razas.

La cultura, aquél oscuro objeto del deseo e intención

¿Dónde se origina y cómo evoluciona ( y por qué existe ) la cultura, la tecnología, es decir, la techné como intencionalidad , la cual nos diferenciaría de otras especies?

¿Acaso hay "razas" biológicas como sub especies humanas que serían incapaces de razonar y producir cultura ( o por lo menos no una cultura "superior"?

Debate candente

Las escuelas del neoevolucionismo y Ecología cultural, que buscaron la interrelación y adaptación de la tecnología y su producción al medio ecológico la explicación causal de la evolución cultura ( recordemos las Ley de White C= ET, Cultura es igual Energía más Tecnología) fueron las que más trataron de aproximarse a dar respuestas exactas a estas preguntas fundamentales que aún están sin resolver.

Estas escuelas se formaron tras la Segunda Guerra Mundial en donde muchos investigadores dedicaron sus trabajos a superar el biologicismo imperante hasta la década del 30, ya que la evolución biológica no era suficiente para explicar el por qué del desarrollo de ciertas culturas y la “inexistencia” de éste en otras.

Con ello la nueva ventaja ya no sería de orden biológico: ésta se habría transformado en sociocultural por medio de la competencia tecnológica y el dominio del ambiente.
Dicho postulado se forjó y tomó forma a partir de los avances en los estudios de la genética, la etología y ecología de poblaciones, teniendo las teorías antropológicas , una gran intervención en la justificación teórico social de la teoría sintética de la evolución que propone darwinismo social o sociobiología.

El ADN, la selección natural y la evolución cultural

Mendel descubrió, en la segunda mitad del siglo XIX simultáneamente que Darwin formulara su teoría evolutiva -pero sin conocerse- que existían ‘factores’ biológicos hereditarios a los que llamaría genes, responsables éstos de la transmisión y distribución en cada organismo de características hereditarias generación en generación .
En 1944, tres científicos— Avery, MacLeod y McCarty – identificarán la ‘sustancia transformante’, o DNA la cual permitía la transmisión e identificación de los caracteres hereditarios- constituidos por proteínas y aminoácidos.

En 1953, James Watson y Francis Crick propusieron un modelo molecular para el DNA en la Universidad de Cambridge. La replicación del DNA fue estudiada en los laboratorios como el proceso de transmisión genética.

Hoy en día, se puede determinar el código genético –genoma humano- de todas las proteínas y sus respectivas secuencias de aminoácidos detectando las alteraciones o mutaciones en las proteínas que causan numerosas dolencias y degeneraciones, logrando con esto en la mayoría de casos, reparar la cadena genética mediante la manipulación artificial.
Las consecuencias sociales y científicas del descubrimiento de las funciones básicas del ADN-replicación y síntesis- provocaron el avance en la detección y cura a través de terapias génicas, vacunas de ADN por medio de técnicas moleculares que revolucionarían las relaciones sociales así como los sistemas económicos pues con el mejoramiento alimentario (animal y vegetal) la industria de los alimentos transgénicos del llamado Primer Mundo para  seguir abasteciendo  y sosteniendo el Mercado de productos  que ofreció en la PosGuerra de cara a una Guerra Fría done las herramientas de lucha pertenencían y pertenecen a un modelo económico, filosófico y político: el Capitalismo.

Volviendo a   Watson, es así que alrededor de 1950 se reformula el darwinismo incorporando al esquema del evolucionismo, la genética, dando así origen a lo que se llamó neodarwinismo y que hoy se conoce por "teoría sintética de la evolución”, neodarwinismo o sociobiología.

Este ramo de la biología y la etología investiga el comportamiento social humano como una estructura animal la cual considera que la evolución tiene lugar por selección natural de las diferencias hereditarias que surgen en cada generación, de manera que aquellas que otorgan a sus portadores una mayor adaptación al medio se multiplicarán en base al egoísmo y la competencia, y las contaminantes se eliminarán gradualmente dando lugar a una nueva población dominante que finalmente se impondría.

Con ello la evolución tenderá a evitar el altruismo, pues la cooperación y solidaridad con un competidor incrementará las posibilidades de sobrevivencia trayendo como consecuencia menos recursos disponibles para la propia supervivencia.

El problema de fondo aquí es si el comportamiento social de los animales y en especial el comportamiento social humano, puede ser reducido al componente genético.

H.O. Wilson elaboraría, bajo el método empírico un discurso sociobiológico en donde acepta la realidad de la existencia de ciertas propiedades inherentes a la especie humana en sociedad – que fueron establecidas antes por los estudios antropológicos- a las que atribuye un origen genético, tales como la selección de parentesco, la cual explicaría el fenómeno de nepotismo, definido como un universal humano intercultural; la reciprocidad entendida como ventaja genética de la colaboración; las formas de familia humana desde la poliandria a la poligamia, así como las formas que reprimen o favorecen las relaciones extramatrimoniales interpretadas en el sentido de aumentar la aptitud de sobrevivencia.
El egoísmo, el altruismo, la defensa y agresión, la noción de territorio y las relaciones de poder, tendrían todas explicaciones genéticas para favorecer la sobrevivencia del “más apto” pues para la sociobiología de Wilson, la existencia de grupos mayoritarios y minoritarios de seres humanos con intereses y formas de organización sería la evidencia de la ley universal de la competencia,y por ende el triunfo del egoísmo por sobre el altruísmo, pues en el fondo todos los seres humanos compiten y sirven a quien piensan que ganará para poder sobrevivir.
La selección natural devendría entonces en la supervivencia no del individuo, sino de los genes a través de éste, siendo el resultado de la ínterinfluencia entre la herencia genética y la actuación de las condiciones ambientales en los organismos, produciendo una aptitud genética progresivamente superior. Con ello los cambios del comportamiento serían consecuencia de procesos insertos en el programa genético evolutivo y del aprendizaje sociocultural.

¿Podemos buscar una explicación de la cultura en la genética?

¿Podemos explicar la sociedad a través solo de la biología molecular?

Tal es la propuesta de Richard Dawkins ( afirmando en el Gen egoísta que por fin se está haciendo teoría social) quien desde la zoología y la etología y también bajo el método comparativo como herramienta de investigación y demostración, destierra la imagen del individuo dedicado a perpetuar su horda y propone que los cuerpos de todos los seres vivos, y por extensión los de todos los seres humanos, son solo máquinas de supervivencia para perpetuar "buenos genes" que son mucho más longevos que los individuos que los transportan y transmiten, y que las propias especies que componen esos individuos. Según Dawkins, la evolución biológica obedece a una lógica egoísta de los genes, la cual actúa por encima del grupo, la especie y el propio individuo.
Esta lógica egoísta trasluce que hay genes o portadores de genes en los que vale la pena invertir y salvar y otros que deben ser definitivamente eliminados.

Watson no se aleja de esta postura al hacer las declaraciones sobre el dinero que gasta Occidente en Africa para Programas de Cooperación al Desarrollo.
Para Watson y para muchos científicos erúditos, los que no somos "genéticamente" del Viejo Occidente, no merecemos que nuestros genes sobrevivan somos de otra "raza" concepto que sabe a rancio, a ignorancia pura.
Lástima tanta irracionalidad, pero más que lástima que  absurdo que tremendas declaraciones vengan de parte de quien pretende representar al tipo biológico  y culturalmemte más "racional".

Enlaces relacionados:

La tentación de la raza

El origen biológico de la cultura

El fin del determinismo genético

El “poderoso” gen Neandertal y el habla : biologia antropologia y evolucion

De la biología a la ideología: el discurso del racismo

El fin del determinismo genético

Interesante texto encontrado en Ecored

Considerar que la evolución del organismo humano está exclusivamente determinada por la información descrita en el ADN es una aproximación muy reduccionista y conlleva el riesgo de disminuir las posibilidades de desarrollar modos de intervención que tienen un gran impacto en la prevención. Richard Strohman

El fin del Determinismo genético

"Lo irónico de todo esto es que la ciencia occidental contemporánea está redescubriendo, en todas sus disciplinas, que la naturaleza es orgánica, dinámica y está interconectada. No existen cadenas causales lineales que vinculen genes con características de los organismos y mucho menos con la condición humana. El desacreditado paradigma es perpetrado por una clase científica dominante que, consciente o inconscientemente, sirve a las empresas privadas y hace que incluso las aplicaciones menos éticas parezcan necesarias. Ya es hora de que los científicos del mundo se liberen de las empresas privadas para trabajar en colaboración con la sociedad, para recuperar y revitalizar las perspectivas holísticas de los sistemas de conocimiento tradicionales y para asegurar alimento y salud para todos los habitantes del planeta." Mae-Wan Ho, directora del Instituto de Ciencia en la Sociedad (ISIS), es conferencista invitada de Biología en la Universidad Abierta de Gran Bretaña y miembro de la Fundación Nacional de Genética de Estados Unidos

 Cosas de la vida

 El descubrimiento más notable que ha aportado el PGH ha sido la constatación de que así como no hay una correlación simple entre el grado de complejidad morfológica y contenido de ADN, tampoco parece haberla entre aquella y el número de genes en los diferentes organismos. Así, la bacteria Escherichia coli, ampliamente utilizada en experimentos de laboratorio, tiene un genoma compuesto por unos 4.500 genes. La levadura Saccharomyces cereviciae, también unicelular, posee 6.034 genes. Dado que ésta última es más grande y de estructura mucho más elaborada que E. coli, se hubiese esperado una mayor diferencia en el número de genes de ambas. Entre los metazoos (seres pluricelulares), la mosca Drosophila melanogaster aparece con 13.061 genes, mientras que el gusano Caenorabditis elegans, que mide un milímetro y es de morfología mucho más sencilla que la de la mosca, tiene 19.099 genes. Por su parte, Arabidopsis thaliana, una planta cuya simplicidad genética la convierte en un preciado modelo para estudios de laboratorio, posee un genoma de 25.500 genes.

El número de genes es bastante menor que el necesario para fundamentar las extravagantes declaraciones que se hicieron durante la década pasada, según las cuales, los genes individuales determinan no sólo la constitución física y las enfermedades correspondientes a cada persona, sino también los patrones de conducta, la capacidad intelectual, la preferencia sexual y el grado de criminalidad. Estamos ad portas de la primera revolución Kuhniana en las ciencias biológicas: la derrota de la genética determinista. De acuerdo con Strohman del Departamento de Biología Celular y Molecular de la Universidad de California en Berkeley, la malla de interacciones entre los genes que se establece a través de las proteínas que éstos codifican, así como las influencias de factores ambientales sobre estas interacciones, constituyen un sistema adaptativo epigenético que es complejo y que resulta incompatible con el acentuado determinismo que prevaleció en el siglo XX.

*El genoma humano tiene alrededor de 30.000 genes, el doble que las moscas de la fruta y 10.000 más que una simple lombriz intestinal.

 * El genoma humano tiene apenas 300 genes únicos que no tiene el ratón. * Cuarenta por ciento de los genes se desconocían previamente.

 * Ciento trece genes han sido transferidos al ser humano "gracias" a las bacterias.

* No existe un fundamento genético de diferenciación racial: todos los habitantes del planeta compartimos 99,9 por ciento del ADN.

* La secuencia "completa" aún sigue plagada de lagunas.

* El pez fugu (un pez de Japón) tiene el genoma más conciso: no tiene ADN "de desecho".

* Más de 95 por ciento del genoma humano está constituido por ADN "de desecho", o "basura".

* Las regiones de codificación para las proteínas ocupan sólo 1,1 por ciento del genoma humano.

* Cerca de 50 por ciento del genoma humano está formado por secuencias favorables a los virus y elementos intercambiables, varios con transcriptasa inversa.

 * Uno de los elementos intercambiables más común, Alu, tiende a apiñarse donde hay genes. * Los cromosomas varían mucho en el número de genes que contienen.

 * La mayoría de las mutaciones ocurren en los machos de la especie. * Existen 250.000 proteínas que fabrican los 30.000 genes.

 * El perro comparte con el ser humano 85 por ciento de su secuencia genética y muchas de las 380 enfermedades caninas "heredadas" son similares a las humanas.

 * Hasta ahora, se han encontrado más de cuatro millones de diferencias genéticas entre los seres humanos.

* Hasta ahora, se ha establecido la correspondencia de 1.778 genes con enfermedades que van desde el asma hasta el Mal de Alzheimer. "No tenemos suficientes genes para justificar esa idea del determinismo biológico", afirmó Venter. "La grandiosa diversidad de la especie humana no tiene un vínculo muy estrecho con nuestro código genético; lo crucial es el entorno" agregó.

Los gobiernos derivan altas sumas de dinero procedentes de impuestos hacia la investigación genética, cuyas beneficiarias son las compañías privadas. Este es un verdadero desastre para la salud pública, ya que ha reducido las opciones de atención médica y aborta otros enfoques promisorios. También se trata de una excelente manera de distraer la opinión pública de las verdaderas causas de la enfermedad –que son, en su mayoría, ambientales y sociales-, lo que terminará marginando y haciendo víctimas a quienes más necesitan atención y tratamiento médico. Mucho tiempo antes de que se nos dijera que no hay suficientes genes como para fundamentar la opinión del determinismo genético, varios científicos concluyeron que no existen explicaciones simples para las enfermedades, en base a genes aislados, porque cada uno se ve afectado y modificado por otros. La conexión entre gen y enfermedad es aún más tenue cuando se trata de cáncer, enfermedades coronarias, diabetes, esquizofrenia, inteligencia, alcoholismo y comportamiento criminal, casos en los que son predominantes los factores ambientales y sociales.

La genética ni explica ni puede explicar las diferencias entre grupos sociales en cuanto a capacidades intelectuales, éxito económico o estatus social alcanzado. Este recurso explicativo a la genética coincide con el tirón inercial de las modas científicas para servir de pretexto a claros intereses ideológicos y antisociales, cuyos presupuestos son contrarios a las aportaciones de la literatura experimental en biología molecular y genética de la conducta. Miguel Moreno Muñoz. Univ.Granada

Sin embargo, los deterministas genéticos y otros científicos de renombre, así como ciertos especialistas en bioética, defienden la terapia genética y la clonación humana, asegurando que la creación de una clase de personas "genéticamente ricas" es algo inevitable debido al libre mercado reinante en este mundo globalizado. Los ricos pagarán para mejorar genéticamente a sus descendientes, igual que pagan por educación privada costosa. En consecuencia, surgirá una clase "genéticamente pobre" –los hijos de los más pobres- que se convertirá, a la larga, en una especie inferior. La desigualdad social se traducirá entonces en desigualdad genética y viceversa.  

  La respuesta no siempre está en los genes

Varios trabajos publicados en la revista Science critican esta preponderancia actual de la genómica. Cada vez existen evidencias más claras de que no todo se encuentra en los genes. La contribución del entorno, entendido en su más amplio sentido como el medio y las condiciones de vida, no siempre se tiene en cuenta a la hora de valorar los elementos que favorecen la aparición de una patología.                                                                                              Sin embargo, para los clínicos, que están más cerca del enfermo, el entorno del paciente sigue siendo fundamental. Un trabajo publicado por Science invalida los estudios que relacionaban el desarrollo de la esquizofrenia con defectos en el cromosoma 1. Un equipo compuesto por investigadores de nueve países rastreó las alteraciones de ese fragmento de ADN en más de 1.900 individuos que padecían esta patología y en sus familias.

Sus conclusiones son claras: “Con el número de individuos examinados se habría detectado el defecto genético que causa la esquizofrenia. Si existe, su contribución a la aparición de la enfermedad debe de ser mínima”. Por otra parte, se ha observado que las poblaciones de emigrantes, con el tiempo, dejan de tener las cifras de riesgo características de su país de origen para adquirir las del de destino. Walter C. Willett, de la Escuela de Salud Pública de Harvard, afirma en Science que: “la conclusión es que la mayoría de los tumores son debidos al entorno… la sobredimensión de la investigación genética para la prevención de enfermedades podría suponer un incremento del gasto sin llegar a obtener resultados óptimos para la salud”. En este sentido, Richard Strohman, biólogo molecular de la Universidad de California, asegura que “existe una intensa actividad de investigación sobre el genoma y el proteoma, pero todavía hay un gran desconocimiento sobre cómo las condiciones de vida interactúan con la carga genética para que se desarrolle una patología”. Este investigador considera que se debe tener en cuenta la naturaleza dinámica del organismo humano. Los sistemas metabólicos son idénticos en todas las células y son responsables de convertir la materia en energía (ATP) que en última instancia se transforma en las funciones necesarias para la salud y la vida. Cualquier alteración de estos sistemas, sea por un defecto genético o por las condiciones del entorno, supone un fallo en el suministro de bioenergía.

Considerar que la evolución del organismo humano está exclusivamente determinada por la información descrita en el ADN es una aproximación muy reduccionista y conlleva el riesgo de disminuir las posibilidades de desarrollar modos de intervención que tienen un gran impacto en la prevención.

Enlaces relacionados:

Antropología y Biología Evolutiva del desarrollo ( Evo-Devo)

El “poderoso” gen Neandertal y el habla : biologia antropologia y evolucion

Segunda parte

El actual Homo Sapiens Sapiens – es decir cada uno de nosotros- descenderia del Neanderdertal?

Sobre que base epistemologico/cultural se estan haciendo estas investigaciones?

El 2006 se celebro el 150 aniversario del descubrimento del primer resto Neandertal y hoy en el cuarto trimestre de 2007 estamos viendo los frutos de dichas investigaciones las cuales no pueden dejar de estar ligadas a los estudios antropologicos sobre la evolucion cultural:

Evolucion cultural y biologica

Las ciencias de la naturaleza y las ciencias de la cultura – como dice Philippe Descola – han vivido y viven separadas nuestros caminos de acceso al conocimiento fragmentados.

En la antropología el estudio de la cultura como producto de la especie humana, su origen, flujo y reproducción, así como los descubrimientos genéticos y físicos en el campo neuronal han ido de la mano desde siempre
aportando datos ( desde la antropología física/biológica, Antropología Social/cultural, hasta la antropología congnitiva) Desgraciadamente desde las ciencias de la cultura siempre hemos adoptado una posición dicotómica nada favorable: O el medio ambiente define la cultura o la cultura define al medio ambiente (P.D.). La primera opción fue todo un eje transversal de la escuela antropológica del neoevolucionismo/ecología cultural -y dentro de ella algunas corrientes marxistas-( 1945- 70).
Como se puede ver siempre estamos tratando de entender cómo y por qué existe la cultura,
la capacidad del lenguaje en nuestra especie, y como hemos logrado producir técnica y tecnología – para el dominio de la especie sobre la naturaleza-(es decir la intencionalidad que caracteriza a nuestra especie de las otras)

Este tipo de noticia además entra en medio del debate creacionista/naturalista en la actualidad así como el debate entre Chomsky y Dennett-Wilson-Dawkins ( además de las posiciones contrarias como favorables desde la Antropología sobre la teroría del gen cultural ( ver Harris/Wilson y hoy en Descola y otro más).
Tengo una opinión personal del por qué la gran proucción de noticias sobre los neandertales
pero en realidad tiene que ver con lo que Neofronteras apunta:
Los primeros restos del hombre de Neandertal se descubrieron hace justo 150 años en el valle alemán de Neander. El anuncio pretende celebrar este aniversario con una meta científica.
Así que tendremos muchas noticias sobre ello en este año y por ende mucho material para discutir, pues ni siquiera se están analizando todos los restos de los neardentales encontrados diferentes entre sí físicamente variando la zona geográfica Ver principales yacimientos ( 2006).

Podia el neandertal hablar? : el gen FOXP2

Y pasado casi un año tenemos nuevas noticias, nuevamente desde Neofronteras:

Los humanos modernos (es decir, nosotros o Homo sapiens) y los neandertales divergieron hace cientos de miles de años del antepasado común (no descendemos directamente de los neandertales), pero deben de compartir muchos genes. Conocer las diferencias genéticas entre ellos y nosotros nos ayudará a saber más sobre estos seres y hasta que punto eran parecidos a nosotros.
Un equipo de investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, involucrado en este esfuerzo de la secuenciación del genoma del neandertal, ha encontrado finalmente este gen del habla, y publica el hallazgo en Current Biology.

La versión humana del FOXP2 fue uno de los últimos componentes en evolucionar que están involucrados en la moderna facultad del lenguaje humano. Este gen sufrió una fuerte selección natural positiva hace más de 300.000 años, señal inequívoca de las ventajas adaptativas que confería, y sería muy interesante saber cuándo sucedió exactamente.

Se propuso por primera vez que estaba ligado al lenguaje en 2001, cuando se vio que su mutación provocaba en la persona portadora dificultades en el habla. Tiene efectos sobre el desarrollo del cerebro (aunque también tiene influencia en otros tejidos) encontrándose versiones del mismo en otros vertebrados como las aves. A los mecanismos genéticos de la evolución les es más fácil modificar un gen ya existente que crear uno nuevo desde la nada y la versión humana de este gen apareció a partir de una mutación de un gen previo.

La versión humana (del Homo sapiens) del gen FOXP2 difiere de la encontrada en el chimpancé (la especie viva más cercana a nosotros) en dos lugares, y esto provoca la sustitución de sólo dos aminoácidos en la proteína que codifica. Sin embargo este cambio de solamente dos aminoácidos parece ser crucial.

El ADN de neandertal utilizado en este trabajo se extrajo de unos restos muy bien conservados de neandertales encontrados en la cueva de El Sidrón en España sobre los que se evitó la contaminación genética.

No es fácil demostrar que los genes que se secuencian pertenecen efectivamente a un neandertal y no a un humano moderno debido a que las secuencias genéticas de los humanos modernos son muy parecidas a las de los otros

y pueden contaminar fácilmente las muestras. Después de todo son humanos modernos quienes manipulan las muestras y pueblan el planeta al completo..

Enlaces relacionados:

Las investigaciones sobre el “poderoso” gen Neandertal: Primera parte

Rompiendo mitos: Diferencia entre humanos y chimpacés sería mucho mayor que 1 % y aún impredecible en porcentaje

Sobre determinismos en la ciencia: La falacia de los genes del comportamiento humano

Importante aporte que cuestiona el determinismo genético siguiendo la línea de Richard Lewontin  del biólogo evolutivo Máximo Sandín Domínguez-  Dpto. de Biología, Fac. de Ciencias. Universidad Autónoma de Madrid Análisis de procesos evolutivos:

La falacia de los genes del comportamiento humano ( extractos)

“ORÍGENES, TIPOS Y MANIFESTACIONES DE LA AGRESIVIDAD  Y LA VIOLENCIA. PROTECCIÓN DE LOS DERECHOS FUNDAMENTALES”
Junta de Extremadura (Ed.) 1999
 “Los ladrones tienen la mirada astuta, cejas pobladas, frente despejada y orejas salientes…” Esta peregrina afirmación resultará, probablemente, ridícula al hipotético lector, salvo que (como es el caso de quien esto escribe) resulte una descripción irritantemente aproximada de su propio aspecto. Sin embargo, se trata de una frase de un científico prestigioso de finales del siglo XIX, el criminólogo italiano Cesare Lombroso, cuyos tratados sobre la relación entre el aspecto físico y el comportamiento delictivo alcanzaron una amplia difusión y aceptación.

Desde luego, el ambiente social y académico de la Europa del siglo XIX era muy receptivo a teorías de este tipo.

La revolución industrial y la expansión colonial habían generado profundas desigualdades, tanto entre los ciudadanos como entre las naciones.                                                                                                                                 Para explicar (justificar) esta situación eran muy bien acogidas por las clases dominantes las “teorías científicas” que apoyasen la idea de que la naturaleza de las desigualdades reside en nosotros mismos y no es una consecuencia de la estructura de las relaciones sociales. Es decir, que las diferencias existentes en riqueza y posición social serían la manifestación directa de las desigualdades naturales en inteligencia y capacidad entre los seres humanos.

Nótese que todas las “teorías” que tratan de justificar las desigualdades (y por tanto las superioridades) humanas están elaboradas por los que se creen superiores (no existe documentación histórica de afirmaciones de este tipo provenientes de un sabio “indígena”, de un peón agrícola o de un santo ermitaño). Por ejemplo, Sir Francis Galton, famoso científico británico del siglo XIX, fundador de la eugenesia (mejora de la “especie”) hizo el “descubrimiento” de que los grandes hombres eran, con gran frecuencia, hijos de grandes hombres, lo cual, en la rígidamente jerarquizada sociedad inglesa del siglo XIX, no deja de ser una hipócrita justificación de la situación social. Probablemente, se puede encontrar una calificación semejante para su sorpresa de que “exista cierto pesar, en su mayor parte inexplicable, por la extinción gradual de las razas inferiores”.

Quizás al lector le tranquilice el pensar que la lejanía del siglo XIX le protege de estas ideas repugnantes. Pero la realidad es que nos encontramos en un momento de rebrote y expansión de ideas “científicas” de este tipo que, aunque más o menos enmascaradas con distintas justificaciones, tienen el mismo origen, la misma falta de rigor científico y, lo que es peor, posiblemente, las mismas intenciones.

Cuando, en los medios de comunicación, un prestigioso científico norteamericano afirma solemnemente que se ha encontrado “el gen” que determina que la madre sea cuidadosa con sus hijos, y que ese “gen” se hereda por vía paterna, cualquier persona, no ya con grandes conocimientos científicos, sino sencillamente razonable y consciente de la influencia de los factores sociales, culturales e incluso de la situación personal sobre las relaciones familiares, probablemente sonreirá pensando que es una estupidez. Pero resulta extraño que, continuamente, aparezcan en los medios de comunicación estupideces del mismo tipo comentadas seriamente por “expertos” y avaladas por su publicación en importantes revistas científicas, Así, nos encontramos, cada cierto tiempo, con el descubrimiento de “los genes” de la homosexualidad, de la pertenencia a tribus urbanas, de la ludopatía, del alcoholismo…

La frase “lo lleva en los genes” ha pasado a formar parte de nuestro vocabulario coloquial y, lo que es más dañino, periodístico. Por ejemplo, recientemente, el titular “Genes toreros” encabezaba un artículo de un semanario de gran difusión sobre un famoso matador, descendiente por vía paterna y materna de toreros. Habrá que suponer que esos genes tendrán serias dificultades para expresarse, por ejemplo, en Laponia o en Holanda, del mismo modo que los (con toda probabilidad) pacíficos agricultores antecesores de los componentes de “bandas urbanas”, tendrían tendencia a agruparse, por ejemplo, en bandas de música, y que sus descendientes habrían sustituido el fagot por el bate de béisbol, y el clarinete por la navaja.
Sin embargo, el trasfondo de estos “descubrimientos”, dista mucho de ser cómico (sobre todo por la divulgación que se les da).

Cuando se habla de la herencia de comportamientos complejos que tienen muy distintos orígenes (en algunos casos muy evidentes, como son el ambiente y la tradición familiar en que se desarrolla el individuo) se está produciendo en la población una gran confusión sobre la justificación biológica de determinados comportamientos que tienen muy diferentes (y en ocasiones dramáticas) justificaciones.

Y, sobre todo, se pretende eximir a la sociedad de responsabilidades, lo cual, puede provocar en algunos una inquietante evocación de la “pseudociencia” del pasado.

Pero, cuando se oye hablar de la herencia biológica de características como el estatus ocupacional, o la diferente capacidad genética de distintos pueblos o “razas” para el progreso, (“conclusiones científicas” que aparecen actualmente en textos académicos de gran prestigio), nos encontramos con que los siniestros fantasmas del siglo XIX no están tan lejos, y mucho menos, si se tuviese conciencia de que las supuestas bases científicas sobre las que se sustentan tales conclusiones tienen su origen en la visión mecanicista y simplista de la Naturaleza de dicha época, y mantienen la misma deformación interesada (cuando no la falsificación directa) de la realidad, en cuyo caso, podríamos sentir su fétido aliento en nuestro mismo cuello.
Llegados a este punto, el lector (espero que al menos uno) se preguntará: pero, ¿tan terrible o tan dañina puede ser una teoría o una interpretación científica? Efectivamente, del estilo algo melodramático de quien esto escribe (bastante alejado del tono impersonal y “objetivo” de los textos científicos) se puede deducir alguna actitud tendenciosa o cargada de prejuicios ante el tema en cuestión. Para expiar este pecado, vamos a recurrir a una somera visión histórica, basada en datos objetivos, del nacimiento y de las consecuencias de la aplicación de estas teorías e interpretaciones científicas en la sociedad, por si puede ofrecernos alguna pista sobre su posible peligro futuro.

Habrá que comenzar por recordar que, cuando en la primera mitad del siglo XIX comenzaron a expandirse las ideas que justificaban las desigualdades sociales en base a las diferencias biológicas entre los individuos, teorías que han recibido el nombre de “determinismo biológico”, surgieron voces contrapuestas que afirmaban que el ambiente y las condiciones sociales en que los individuos se desarrollaban eran responsables de gran parte de esas diferencias; eran los llamados “ambientalistas”.
Enseguida se hicieron patentes los componentes ideológicos de estas distintas interpretaciones:

los ambientalistas eran de ideología progresista, es decir, partidarios de la construcción de una sociedad que no favoreciese la aparición de las grandes desigualdades sociales existentes y, en una época en la que las diferencias ideológicas parecían bastante claras, los deterministas, es decir, los partidarios de la idea de que el orden social es una manifestación de la naturaleza intrínseca del hombre y, por tanto, inmutable, se autodenominaban , sin ningún pudor, conservadores.

Entonces ¿a qué se debe el fulgurante (y permanente) éxito de Darwin como "creador" de la Teoría de la Evolución atribuida a su libro (cuya 1ª edición, a pesar de ser un libro supuestamente científico, se agotó el primer día de su publicación)? Si retornamos al contexto político y social de la Inglaterra del siglo XIX, quizás encontremos una explicación: En pleno auge de la revolución industrial, de la expansión colonial británica y de la consolidación del liberalismo económico, el "Ensayo sobre el principio de población" de Thomas Malthus, publicado en 1798 y ampliado en 1803, proporcionaba un argumento de gran solidez científica al afirmar que el crecimiento geométrico de la población en un mundo en que los medios de subsistencia crecen aritméticamente impondría necesariamente una "lucha por la supervivencia". Si a este irrefutable argumento, unimos la ya mencionada publicación en 1851 de la bien recibida obra de Spencer con su principio económico de la "supervivencia del más apto", nos encontramos con un terreno abonado para la idea de la Selección Natural como motor de progreso evolutivo, y, por extensión, de progreso social.
De hecho, tanto Darwin como A.R. Wallace, a quien los textos oficiales atribuyen la copaternidad de la teoría evolutiva (y que, al parecer, renunció a los reconocimientos en un ejemplar acto de fair play británico), atribuyeron a Malthus el mérito de la idea de la Selección Natural al suministrarles el argumento de una lucha por la vida en la que sólo los más aptos sobreviven.

De hecho, en “El origen de las especies” Charles Darwin señala que su teoría “Es la doctrina de Malthus aplicada con multiplicada fuerza al conjunto de los reinos animal y vegetal”.

En definitiva, y aunque en este caso no se trate de un objetivo dato histórico, sino de una deducción, cabe sospechar que la aceptación de la llamada Teoría Darwinista de la Evolución (cuyos aspectos científicos fueron repetidamente planteados con anterioridad por otros autores) pudo deberse más a una magnífica acogida social (naturalmente limitada al sector social susceptible de adquirir y valorar su obra) que a sus aportaciones científicas (a pesar de que la leyenda “oficial” ensalza su heroica defensa de la “verdad científica” ante la beligerante reacción de la conservadora jerarquía anglicana contra el origen animal del hombre).

De hecho, un considerable sector de científicos europeos de su época no aceptaron dichas "aportaciones". Y el motivo era muy obvio: la Selección Natural, era la extrapolación tanto de criterios económicos como de la actividad de los ganaderos para conseguir variedades más rentables de ganado, podía conseguir, al igual que éstos últimos, variaciones dentro de una especie (ovejas con patas muy cortas o perros de tamaños muy variados), pero no explicaba los complicados cambios realmente evolutivos como la transición de pez a anfibio o reptil.

De hecho, el mismo Darwin en su segundo gran libro "El Origen del Hombre" escribió "…pero ahora admito que en ediciones anteriores del mi "Origen de las Especies" probablemente atribuí demasiado a la acción de la Selección Natural o a la supervivencia de los más aptos… Antes no había considerado de manera suficiente la existencia de muchas estructuras que no son beneficiosas ni dañinas, y creo que ésta es una de las mayores omisiones hasta ahora detectadas en mi obra." Es decir, ni siquiera las variaciones dentro de una especie pueden ser directamente atribuidas a una mayor o menor "aptitud".

 Es más, los recientes y rigurosos estudios del registro fósil, han puesto de manifiesto que las especies existen sin cambios, o con cambios poco importantes durante millones de años y que los que sobreviven no son "los más aptos" sino simplemente los aptos, es decir, los individuos normales. En este contexto, los cambios evolutivos han mostrado ser unos procesos muy bruscos y de una gran complejidad morfológica, al afectar, simultáneamente a muchos caracteres interdependientes (proceso inevitable, ya que los hipotéticos pasos intermedios o "eslabones perdidos" que se han buscado infructuosamente desde mucho antes de la "Teoría Darwinista", serían inviables).
En definitiva, un proceso en el que la Selección Natural, actuando gradualmente sobre variaciones al azar dentro de una especie, tiene muy poco que explicar.

Podíamos concluir, por tanto, (junto con muchos otros científicos coetáneos y posteriores a Darwin), que la teoría de la Evolución mediante Selección Natural es un producto directo de las concepciones económicas y sociales de su época, que pretende convertir en "ley general" un proceso limitado en el tiempo y en el espacio (las variaciones dentro de una especie) y que, ni siquiera en estas limitadas condiciones, tiene suficiente poder explicativo.
Precisamente por esto, a pesar de su éxito social, estuvo sometida desde el principio a un creciente número de objeciones en el ámbito científico, hasta que una nueva simplificación de los procesos biológicos llegó en su ayuda: la Genética mendeliana.

Entonces, ¿qué sentido tiene hoy la búsqueda de “el gen” de la agresividad o de la ludopatía? ¿es sólo para buscar una justificación biológica a determinados comportamientos? Por si la historia nos puede dar una pista, volvamos a los inicios del siglo XX y a la aplicación práctica de estas teorías.

En 1930 las leyes eugenésicas se habían establecido en treinta y un estados norteamericanos con las dramáticas consecuencias de la esterilización, según cifras oficiales, de más de sesenta mil personas. Uno de los más tempranos frutos de estas leyes, fueron los terribles sucesos de la Alemania nazi, ya que la idea de superioridad de unos hombres sobre otros y el concepto hereditario de la naturaleza humana son fundamentales para las ideologías fascistas. Con la promulgación de la “Ley de Sanidad Genética”, el 13 de julio de 1933, en Alemania, se esterilizó a más de doscientas cincuenta mil personas durante su período de vigencia… Ya sabemos cuál fue el siguiente paso.

Sin embargo, las consecuencias de estas “teorías científicas” no se detuvieron en 1945.

En 1972 William Shockley, de la Universidad de Stanford, y premio Nobel de Física, que fue el que redactó la proposición de ley pidiendo la esterilización de aquellas personas cuya calificación de IQ fuera inferior a 100; y propuso comenzar este programa con personas dependientes de la seguridad social, a cambio de una compensación económica. Uno de los más llamativos (y alarmantes) aspectos de este siniestro fenómeno, es la colaboración de ciertos científicos para la justificación “racional” de unas persecuciones de las que, naturalmente, ellos se sentían a salvo.

Por ejemplo, otro premio Nobel (en este caso por sus estudios en comportamiento animal), Konrad Lorenz, hacía un canto al Darwinismo desde la Alemania nazi en 1940, cuando ya estaban en marcha las prácticas genocidas: “En el proceso de civilización, hemos perdido ciertos mecanismos innatos de liberación que normalmente persisten con objeto de mantener la pureza de la raza: alguna institución humana debe seleccionar la fortaleza, el heroísmo, la utilidad social,… si es que el sino de la Humanidad, carente de factores selectivos naturales, no va a ser la destrucción por la degeneración que el proceso de domesticación lleva consigo. La idea de raza como base del estado ya ha obtenido buenos resultados en este respecto.

Los datos históricos sobre la implicación y la responsabilidad directa de científicos en actos criminales no son escasos, pero aún más dramático es el hecho de que científicos honestos colaboren de buena fe en actividades semejantes sin tener conciencia de que sus “observaciones objetivas” están impregnadas, tanto del dogmatismo con el que han recibido su formación (en la que, por ejemplo, cualquier duda sobre el Darwinismo es objeto de anatema), como del entorno y presiones sociales y culturales en que se producen.

En el creciente auge del determinismo, que se puede constatar en la continua publicación del descubrimiento de genes responsables de comportamientos “anormales” o “antisociales” están implicados multitud de especialistas adiestrados, desde temprana edad, en las obsoletas creencias científicas que hemos comentado. (…)
Por tanto, una de las explicaciones posibles del auge de los “descubrimientos” deterministas, teniendo en cuenta su escaso rigor científico, y una vez descartada la responsabilidad de los ingenuos especialistas adiestrados, puede ser la existencia tras ellos de “oscuros intereses”.
En efecto, en 1975 se publicó el libro “Sociobiología: la Nueva Síntesis” del Catedrático de Zoología de Harvard E.O. Wilson.
El sustrato social previo y su repercusión fueron la más perfecta extrapolación posible de la época y del contexto que rodeó la publicación de la obra de Darwin. El despliegue de prensa y medios audiovisuales que acompañó a su publicación fue impresionante: se le concedieron entrevistas en distintos medios, entre los que figuraban las revistas “People”, “The New York Times Sunday Magazine”, e incluso en “House and Garden”. Por supuesto, la repercusión de esta obra en muy variados ámbitos académicos y lo que es peor, en muchos textos escolares, está actualmente en un momento de esplendor.
El motivo de ese éxito fue,

que mediante argumentos directamente derivados de los estudios de Konrad Lorenz y una impecable y tendenciosa interpretación darwinista del comportamiento animal, llegaba a la conclusión fundamental de que el comportamiento social humano es sólo un ejemplo especial de categorías más generales de comportamiento y organización social del reino animal.

En consecuencia, tanto los comportamientos individuales como los de grupo (léase pueblos o “razas”) han evolucionado como resultado de la adaptación dirigida por la Selección Natural. De lo cual se deduce que los que no triunfan es por ser menos aptos. Comportamientos como la xenofobia, la territorialidad, el conformismo, la religión, etc., son así perfectamente explicables en términos adaptativos…
Pero, por si quieren tener una visión más concreta y resumida de los componentes culturales e ideológicos de su teoría, me limitaré a mencionar que entre las “virtudes” humanas resultantes del proceso de Selección Natural figuran la agresividad, la competición, la división del trabajo, el núcleo familiar, el individualismo y la defensa del territorio nacional. Resulta, al menos, curioso, que los comportamientos sociales que resultan ser “naturales” tengan notables coincidencias con los “valores” dominantes en la cultura de la sociedad de mercado de la que el autor procede.

“Coincidencias” semejantes se pueden encontrar en otro prestigioso teórico, el zoólogo británico Richard Dawkins, que, en otro curioso paralelismo con la aportación de la genética mendeliana a la teoría general, publicó por primera vez con enorme éxito en 1976 un libro (reeditado y ampliado con posterioridad) con el título “El gen egoísta” según el cual, la unidad de evolución es “el gen” (posteriormente ampliado a “o fragmento de ADN”), cuyo objetivo es “alcanzar la supremacía sobre los otros genes”.
Los organismos, seríamos utilizados por los genes como “máquinas de supervivencia”, y las relaciones entre los seres vivos se producirían guiadas por este principio: “Toda máquina de supervivencia es, para otra máquina de supervivencia, un obstáculo que vencer o una fuente que explotar”.
Por si mi opinión personal puede resultar de algún interés al lector, considero necesario hacer notar que entre las muchas cosas que ambos “teóricos” comparten, destaca una magnífica opinión de sí mismos (constatable en las múltiples entrevistas que siguen concediendo) junto con un notable desconocimiento de la genética actual, lo cual hace más sorprendente el éxito del segundo entre muchos genetistas (la mayoría, si revisamos los artículos de las más prestigiosas revistas científicas), que intentan explicar las complejas interrelaciones del material genético en términos de “ADN egoísta”.

Bien. Ya tenemos la explicación científica de la situación. Ya podemos “comprender” por qué se han producido las escalofriantes diferencias en el reparto de la riqueza en el mundo, publicadas recientemente por la ONU. También tenemos una explicación científica para las crecientes desigualdades sociales que se producen en los llamados países desarrollados. ¿Cuál será el siguiente paso?

En la actualidad, desde distintas corrientes biológicas (por supuesto marginales o, al menos, no preponderantes), y desde otros campos científicos, se están levantando voces que acusan al determinismo (cuyos partidarios se autoproclaman “objetivos y apolíticos” incluso algunos “progresistas”) de ocultar, bajo su pretendido realismo, una gran dosis de cinismo, porque su falacia (que sigue manteniendo la vieja práctica de explicar fenómenos naturales complejos a partir de deducciones simplistas) contribuye al mantenimiento del “status quo” en lugar de proponer soluciones sociales. En 1993 Paul Billings, genetista de la Universidad de Stanford, escribía: “Conocemos las causas de la violencia en nuestra sociedad: la pobreza, la discriminación, el fracaso del sistema educativo. No son los genes los que provocan esta violencia, sino el sistema social”.
Hoy sabemos que las características morfológicas y fisiológicas de los humanos se heredan de una forma compleja, difusa y, a veces, sorprendentemente variable. También sabemos que el funcionamiento y la plasticidad del cerebro humano (el de todos los seres humanos) son en su mayor parte un misterio, pero que la enorme complejidad de su actividad está muy modelada por las influencias recibidas por el individuo a lo largo de su vida, incluidas las etapas finales del desarrollo prenatal.
También hemos podido comprobar que, dentro de cada población, existen diferencias en las capacidades física e intelectual (aunque especialmente ésta última no se puede valorar sin conocer totalmente la historia individual).

Pero, aún en el caso de que estas diferencias fueran reales, jamás serían suficientes para explicar las enormes diferencias en las expectativas de vida entre los humanos, generadas por un modelo económico cuyas raíces están indisolublemente unidas a las del modelo científico que pretende justificarlas.

Por eso, es un deber moral ineludible para los científicos conscientes de esta situación, la búsqueda premeditada de un modelo alternativo que, como hemos visto, difícilmente puede estar totalmente desligado del contexto social, por lo que, necesariamente, esta búsqueda ha de estar unida (tal vez precedida) a la intención de conseguir una sociedad más justa.

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Por una ciencia crítica

De la biología a la ideología: el discurso del racismo

Sobre el orígen biológico de la cultura y la Teoría de los memes

Antropología y Biología Evolutiva del desarrollo ( Evo-Devo)

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Epistemología cívica : Cuando la sociedad participa de la Ciencia y las decisiones políticas que ésta apoya

Calibrando los orígenes del racismo y la desigualdad en nuestra sociedad: Lewontin

Errores en la interpretación de experimentos afecta la base de la metodología científica

La brecha entre “la cultura experta” y la “cultura ciudadana”: Ciudadanía y ciencia responsable

Evolution and development Journal

Stephen Jay Gould

Pere Alberch

Richard Lewontin

Epigenetics papers

Stephen Hawking, la colonización del espacio y el calentamiento global

Stephen Hawking uno de los físicos y cosmólogos más reconocidos así como uno de los divulgadores científicos de labor encomiable está preocupado por el Calentamiento Global, ya que éste puede convertirse en auto-sostenible y la temperatura pueda continuar elevándose incluso si cortamos las emisiones de carbono. Así la Tierra sería un planegta donde el Homo Sapiens no tiene futuro por lo que cree necesario que nuestra especie debe de ir al espacio, suponemos, dentro de la ya existente Colonización del espacio. "Necesitamos expandir nuestros horizontes más allá del planeta Tierra … Antes o después, desastres como una colisión de un asteroide o una guerra nuclear, podrían acabar con todos nosotros”.

Viajar fuera de la Tierra

El pasado 26 de abril Hawking hizo un viaje comercial de un costo de casi 4 mil dólares para experimentar la Gravedad 0.

Increíble. Formidable por ély loque tuvieron la oportunidad de tamaña experiencia.

 Pero de realizar la Colonización del Espacio ante un inminente desastre causado por el Calentamiento Global. ¿Cuántos millones de Homo Sapiens deberán quedarse en la Tierra y cuántos pocoscientos de miles podrán salvarse?.

Esta puede ser la lógica de toda gran migración en tiempos difíciles, mas

¿sería justo pensar solo en expandir los horizontes humanos sabiendo que unos pocos miles podrán "escapar"? En fin este tema está siempre en debate pues no son pocos los que piensan que "colonizar el espacio es una pérdida de dinero y tiempo, que podría invertirse en mejorar las condiciones de vida de la gente de este planeta. Así como se corre el riesgo de continuar con el pensamiento de que la colonización del espacio representa una continuación del colonialismo que se ha desarrollado durante la historia, y que esto dividiría más a las distintas naciones o estados, en lugar de unir a la humanidad como algo único."

Pero bueno, fuera de las opiniones de Hawking hechas a través del artículo abajo mostrado sobre el calentamiento global y la expansión humana hacia el espacio, su labor de divulgador no para,lo que es súmamente provechoso:

La ciencia debería ser tan excitante como la ciencia-ficción
Vía Ciencia Kanija
"El científico británico Stephen Hawking, en la imagen en su oficina de Cambridge, reveló el lunes su deseo de hacer “la ciencia real tan excitante como la ciencia-ficción” como publica en su nuevo libro para niños sobre el cosmos.

“Es más fácil explicar las cosas a los niños dado que ellos tienen la mente abierta y esán ansiosos de aprender”, dijo a los periodistas en la prestigiosa Universidad de Cambridge, donde es profesor.
“George’s Secret Key to the Universe (La llave secreta de George al Universo)“, el primer libro de una trilogía, explica el funcionamiento del Sistema Solar, los asteroides, agujeros negros – uno de los temas favoritos de Hawking

– y otros cuerpos celestes con la ayuda de un grupo de jóvenes héroes.

Se pondrá a disposición del público en francés el martes, y en inglés una semana más tarde, y se planea vender en 29 países. El segundo libro de la trilogía se publicará el año que viene.

El libro fue escrito con su hija Lucy, a quién se le ocurrió la idea, y Christophe Galfard, el primer francés en escribir una tesis doctoral sobre las observaciones de Hawking.

“Nuestro objetivo es hacer la ciencia real tan excitante como la ciencia ficción”, dijo Hawking.

Lucy Hawking, periodista y escritora, dijo en la conferencia de prensa que una de las frases más comunes de su padre fue, “Eso es demasiada ciencia-ficción, nosotros hacemos hechos científicos”.

El trío quería “proporcionar una visión moderna de la cosmología desde el Big Bang al presente”, sin presentarlo como magia, dijo Galfard.

“Todo lo que vemos (en el universo) corresponde exactamente a lo que ya ha sucedido”, añadió.

El único elemento de ficción del libro involucra a Cosmos, una supercomputadora que abre una puerta que permite a George y sus amigos viajar en el espacio a bordo de un asteroide.

“No conozco otro libro como ‘George’s Secret Key to the Universe’“, dijo Hawking.

“Creo que puede ser único”.

Seguir leyendo: La ciencia debería ser tan excitante como la ciencia-ficción

Enlace original:

Science should be ‘as exciting as science fiction’ says Hawking

De la biología a la ideología: el discurso del racismo

Creative Commons License De la biología a la ideología: el discurso del racismo by Andrea Naranjo is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 Unported License.
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Existe el concepto -equivocado- de que cada tipo humano corresponde a una raza, porque eso beneficia a un cierto de tipo de humano desarrollado en ciertas áreas geográficas, que tienen determinadas características culturales que se ha expandido en el globo. Estas variaciones tipológicas son defendidas como "raza" -es decir subespecies "inferiores/superiores/en vías de", que han validado y validan innumerables discursos ideológicos que reproducen el racismo en la sociedad, como manera de autentificar la " supremacía biológica" – y por tanto intelectual- de quienes detentan el poder ( Teun A. van Dijk:1988:131-180).

Este concepto se ha convertido en creencia popular gracias a la desactualización de las disciplinas en humanidades y estudios sociales – que no miran hacia las ciencias naturales para formular las teorías sociales y si las miran, éstas se sostienen en un determinismo biológico, basado en investigaciones reduccionistas y etnocéntricas que defienden teorías sesgadas dobre origen y evolución del comportamiento en la especie humana, tratando de explicar desde la biología el comportamiento social e innato del Homo Sapiens.

Raza

La raza en biología fue la división de cualquier especie en subespecies, mas fue este el concepto "clásico" que se aplicó a la especie humana para explicar las diferencias tipológicas humanas, así como las culturales, desde mitad del s XIX.

Durante mucho tiempo se usó el concepto de raza para justificar la existencia de "subespecies" dentro del homo sapiens – lo cual se creía confirmado por las observaciones de campo hechas por los especialistas
en la evolución cultural y tipos humanos: los antropólogos, pues la "antropología, hija directa del positivismo, se constituye como disciplina independiente, compartiendo con las ciencias de la época la ideología del darwinismo social y el evolucionismo unilineal, cambiando la dicotomía salvaje- civilizado, por la de Primitivo-civilizado asumiendo esta última como patrón de estudio para poder explicar y comprobar el por qué de las diferencias biológicas y culturales de las distintas “colonias” y las culturas europeas, así como el por qué y el como una población pasa de un estadio al otro. Con esto, la etnografía ponía al antropólogo frente a la “prehistoria viviente” cuyas manifestaciones era necesario registrar antes de su desaparición que, se suponía, habría de ser total, incluyéndose en este juicio tanto a la cultura como al tipo humano portador de la misma. Debemos señalar que aún hoy la antropología de las periferias no pueden dar cuenta de la cultura sin desprenderse de la visión occidental." ( Cita tomada del El origen biológico de la cultura )

Por ejemplo, a causa de las etnografías de esa época hecha por los especialistas en cultura, hubo muchos pueblos clasificados racialmente , como subespecies de la especie humana, en estados determinados de desarrollo
sociocultural. Con ello Raza llegó a equiparar las subpespecies humanas a procesos culturales determinados en la historia.

Así, basados en los estudios de los antropólogos físicos, que se encargaban de "clasificar" las subespecies humanas y sus formas de organización bajo el concepto taxonómico de raza, se cimentó un determinismo biológico que atravesaría toda la organización social occidental plasmada en los discursos políticos y sociales que cimentarían la formación del Estado Nación como eje de la sociedad humana.

Un ejemplo de ello es lo que señala Michel Lowy en el Dictionnaire du darwinisme et de l’évolution ( París PUF, 1996):
"Debemos señalar que la influencia del darwinismo social a fines del siglo XIX y comienzos del XX no perdonó ni al socialismo ni al movimiento obrero. El marxismo de la Segunda Internacional fuertemente signado por el cientificismo, el positivismo y el determinismo y fascinado por las “leyes naturales de la vida social”, era muy vulnerable a la ofensiva ideológica darwinismo social, especialmente a través de la mediación de la sociología de Herbert Spencer.
La afinidad electiva entre marxo-positivismo y social-darwinismo, permitió dar una legitimidad “científica” a las ideas socialistas, las cuales dieron con ello la legitimidad necesaria a la ideología liberal de las clases dominantes en el seno del movimiento obrero. Se pueden encontrar signos de esta desviación pseudo-darvinista y pseudo-marxista en casi todos los movimientos social-demócratas de fin de siglo." ( cita ota tomada de El origen biológico de la cultura,una mirada desde la antropología)

Es por ello que hoy en día es conveniente hablar de cline para explicar los diferentes pigmentos en la especie humana. El cline viene a ser el cambio gradual de rasgos fenotípicos dentro de una misma especie de acuerdo al medio ambiente donde nos desarrollamos, los homo sapiens sapiens somos una de esas especies, por lo tanto las razas dentro de la especie humana no existen, pues no hay subespecies dentro de la especie humana.

No está en la biología

La diferencia "racial" humana en realidad no va más allá del color de la piel. Cualquier uso de las categorías raciales debe buscar su justificación en alguna otra fuente que no sea la biología. El rasgo más notable de la evolución y de la historia humanas ha sido el mínimo grado de divergencia que existe entre las poblaciones geográficas en comparación con la variación genética entre los individuos.

Con esta aseveración Richard Lewontin lanza "la pelota" del uso del concepto de raza al área de los estudios culturales, en donde el determinismo cultural en el que se ampara las Ciencias Sociales, complementa el determinismo biológico arriba mencionado, filtrando en los intersticios de la organización de ciertas sociedades humanas, un racismo implicito basado en estudios reduccionistas que lindan con lo pseudocientífico, racismo implícito a salvo de críticas, que se reproduce, como hemos dicho, en los discursos políticos y sociales, como disitinción ( ver Bourdieu).

El racismo en el Perú

Todo esto viene a colación de la interesante reflexión hecha aquí y los últimos acontecimientos en nuestro país ( el afiche del Festival de Cine de Lima, incidentes en la Discotéca La Sede y el cierre temporal del Café del Mar) sobre demostraciones evidentes del racismo asolapado que define nuestra identidad a manera de distinción entre unos y otros peruanos, distinción que hace caer, a quienes pretenden ejercerla, en un racismo políticamente incorrectom dada la variedad de pigmentos dérmicos que forman parte de nuestra deliciosa realidad multicultural.

Cierto es que el racismo es una construcción post – colonial, como menciona Méndez- no solo en Perú- y está enmarcado dentro de la formación del determinismo biológico naciente en Occidente a raíz de la Revolución Francesa y la formación de la sociedad burguesa, determinismo biológico y cultural que sustentaría las diferencias raciales y culturales bajo el darwinismo social y que delimitaría una visión de la sociedad humana plasmada en la República como bien señala Méndez.
Por ello creo que un libro interesante respecto a la contrucción del determinismo biológico y cultural en la modernidad es No está en los genes de Richard Lewontin , 1987 así como J S Gould el debate sobre el uso y significado de raza.
Este es un debate abierto y actual en muchos de los campos de la biología y la antropología del cual debemos tomar parte, pues estamos vayendo en lo que Bourdieu llamaría el racismo de la inteligencia un texto de Bourdieu – que he traducido muy precariamente y que he "descubierto" gracias a la mención del concepto de "distinción" respecto al racismo en el Perú y las reflexiones de Cecilia Méndez en el post mencionado más arriba, artículo el cual nos sitúa en el contexto del racismo casi invisible pero conciso que vivimos en países como el nuestro.

Eso sí, el título no quiere decir que Bourdieu se refiera a que el racismo disntinga inteligentes de los que no, todo lo contrario, dicho racismo sería una invención para distinguirse en una sociedad burguesa ( Igualdad Fraternidad Libertad) liberal, políticamente correcta.

¿Y si usted fuera víctima del racismo de la inteligencia?

"(…) Pierre Bourdieu propone reconsiderar el concepto de racismo, no de una cuestión de razas,pues si no abrimos los ojos, nos será difícil entender los matices y las sutilezas de algunos racismos que se desarrollan ante nosotros y toman entonces la naturaleza de una realidad, de una situación casi inevitable. El sociólogo nos proponía el concepto de racismo de la inteligencia:

"Es necesario saber que no hay un racismo, hay muchos racismos: existen tantos racismos de grupos que tienen que justificar(se) de existir como existen, lo que constituye la función invariante de los racismos.

Me parece muy importante llevar el análisis sobre estas formas del racismo, que son las más sutiles seguramente, más irreconocibles, por lo tanto son las más raramente posible denunciadas, quizá porque los denunciantes ordinarios del racismo poseen algunas de las propiedades que inclinan a esta forma de racismo. Pienso en el "racismo de la inteligencia":

El "racismo de la inteligencia" es un racismo de clase dominante que se distingue por una muchedumbre de propiedades de lo que se designa habitualmente como racismo es decir, el racismo pequeño-burgués que es el objetivo central de la mayoría de las críticas clásicas del racismo, a comenzar por los más vigorosos, como la de Sartre.

El racismo es consustancial a una clase dominante cuya reproducción depende, por una parte, de la transmisión del capital cultural, capital heredado que tiene por propiedad ser incorporado como un capital, natural, innato.

( aquí entra el discurso del determinismo biológico decimonómico del que habla Richard Lewontin en No está en los genes". Nota del Blog)

El racismo de la inteligencia , pues, es el que los dominantes tienen por objeto producir en la prolongación y validación de su propio privilegio”, como dijo Weber, es decir, una justificación del orden social que dominan. Es lo que hace que los dominantes supongan que son superiores.

El racismo es un esencialismo y el racismo de la inteligencia es la forma socializada como una característica de una clase dominante cuyo poder se basa en parte en la posesión de títulos que, como los títulos escolares, son supuestos ser garantías de inteligencia y que se sentaron, en muchas sociedades, y para el acceso mismo a las posiciones de poder económico, de los títulos antiguos como los títulos de propiedad y los títulos de nobleza."

Pierre Bourdieu 2004 Le Monde Diplomatique.
Este texto de Pierre Burdieu aparece en 1983 en Le Monde Diplomátique el cual aparece en el mismo medio en abril de 2004 bajo el título "El racismo de la inteligencia"
Bourdieu nos invita así a profundizar el concepto de racismo de la inteligencia – y en consecuencia a desplazar nuestra rejilla de lectura de la cuestión.

El camino es largo puesto que tenemos una ordinaria y estrecha concepción del racismo: vemos el mundo en negro, blanco, amarillo o rojo en su choque – añadiendo los mestizajes resultantes del cruce de estos colores! Lo que no es una manera todavía “inteligente” de tratar el racismo…
conceptos bordianos( otra vez con mi precaria traducción)

Racismo “Denunciadas, condenadas, tachadas, las pasiones mortales de todos los racismos (de etnia, sexo o clase) se perpetúan porque se fijan a los cuerpos en forma de disposiciones (hábitus) y también porque la soberanía del cual son el producto se perpetúa en la objetividad, aportando un refuerzo continuo a la propensión a aceptarlo, excepto cuando se da una ruptura crítica (aquélla que opera, por ejemplo, en un nacionalismo “reactivo” del pueblo dominado- Aqquí debe referirise a Algeria) este racismo, no es menos fuerte en los dominados que en los dominantes. »(Méditations pascaliennes, Seuil, 1997, p.216)
Distinción “La distinción no implica necesariamente, como se lo cree a menudo, la búsqueda de la distinción. (…) Sin embargo, somos capaces de percibir como distinciones las diferencias “espontáneas” que sus categorías de percepción los llevan a considerar como pertinentes, así los agentes sociales son capaces de redoblar intencionalmente estas diferencias espontáneas de estilo de vida por lo que Weber llama la “estilización de la vida”.
La búsqueda de la distinción, pues, puede señalarse en las maneras de hablar(…)."
En Espace social et genèse des "classes" , Langage & pouvoir symbolique , Paris, Seuil, Collection Points-Essais, 2001, p.305)Ver : Goût; Style de vie.
Enlaces relacionados:
El racismo de la inteligencia

Calibrando los orígenes del racismo y la desigualdad en nuestra sociedad



Sobre el orígen biológico de la cultura y la Teoría de los memes

Hacia finales de junio de este año salió publicado en el muy bien hecho portal de noticias de Ciencia y Tecnología Neofronteras – que sigo desde hace un año- en la sección de Opinión, un artículo mío- por lo que me siento bastante honrada- titulado:
El origen biológico de la cultura, Una mirada desde la antropología el cual solo trata de reflexionar y advertir el peligro de asumir como ciertas, algunas hipótesis que reducen al origen genético, la cultura, tomando como ejemplo la llamada teoría de los memes la cual postula la existencia de memes ( genes culturales) en los que sa basarían nuestra estructura social, recreando un darwinismo social nada positivo para nuestras sociedades, por loque recurro al concepto de vigilancia epistemológica acuñado por Pierre Bourdieu ( El Oficio del Sociólogo) como herramienta de investigación y argumento para detectar las errores en el la teoría y práctica científica.

En fin , es solo una apreciación y puesta en duda de los criterios en que algunos sociobiólogos usan alegremente para justificar y explicar el actual orden social, pues lo hacen basados en especulaciones.A raíz de ese artículo recibí un respetado comentario cuya respuesta al mismo no ha sido publicada aún, pero que me siento obligada a contestar al creer que por el solo hecho de cuestionar la veracidad de la propuesta memética de Dawkins, estoy defendiendo al creacionismo y el Diseño Inteligente:

Comentario de Lluis:

Encuentro este artículo un tanto confuso,aunque quizas se trata de que no entiendo muy bien cual es el mensaje de fondo. No estará proponiendo una defensa de la memez del Diseño Inteligente?.O quiza es que yo sea un tanto radical:quiero decir que no creo en la llamada “evolución de la cultura”, sólo en el progreso tecnocientifico,que no vinculo a eso denominado “cultura”.Donde veo progreso,es en ir de las primeras herramientas a las astronaves,por ejemplo.De acuerdo en que para ese paso se neceista aprender a leer,ir a la escuela,aprender matemáticas.péro no sé siesto tiene mucho que ver con la “cultura” (que podriamos denominar de Letras).Detras de todo eso de la “cultura”(Imitación y repetición)y en cuanto a los memes no tienen por ahora una realidad física,pero quizas sea una característica intrinseca de las redes neurales.

Y aquí mi respuesta:

"Hola Lluis
No. No es en absoluto una defensa del Diseño inteligente.La teoría de la evolución no está puesta en duda.
Por el contrario, esta pequeña opinión se enmarca dentro del neoevolucionismo, que no es exclusividad de Richard Dawkins. El objetivo del artículo está más que claro en este último párrafo del mismo refieríénme a la "Teoría de los memes":

"Es por eso que es preferible mantener una posición escéptica a teorías que aún no se consolidan, posición que debe ser complementada con una vigilancia epistemológica en constante provocación demostrativa de los hechos y las verdades, no solo en el plano científico, sino en el aspecto sociointelectual.
Esta rigurosidad y vigilancia respecto a las nuevas teorías sobre el origen y producción de cultura y la transmisión de la misma serviría también para no aceptar lo que nos dicen nuestras percepciones subjetivas, mezclando con ello y sin saber, opinión y discurso, dando así una simple lectura de lo real."

R.Dawkins se jacta de hacer teoría social con su determinismo genético y es ahí donde planteo una crítica a la especulación científica en la que sa basa la Teoría de los memes, por ello recurro a Bourdieu pues éste ya advertía desde los estudios sociales, como el biólogo evolutivo y genetoita Richard Lewontin con su estudio sobre el determinimo biológico y el Cociente Intelectual, cómo el neodarwinismo social – sostenido abiertamente por Dawkins, Wilson ( Dennet Blackmore Cavalli-Sforza etc) hace que se clasifique a la gente por su "capacidad intelectual genétocamente innata para "triunfar".

De hecho hubo dentro del neoevolucionismo mini debates Gould /Lewontin, Dawkins/Wilson pero creo que todos son(somos) evolucionistas frente al creacionismo. Dawkins "sataniza" a quien critique sus "teorías científicas" de best sellers como "anti evolucionista" o partidario del creacionismo y diseño inteligente , lo cual es muy poco ético. Dawkins cree tener éxito con sus teorías basadas en el reduccionismo genético ,pues describe un mundo en el que vive y trata de justificarlo amparándose en las conclusiones sobre la sociedad bajo el método reduccionista clásico.

No dudo de los resultados del trabajo de Dawkins en etología y en biologia molecular, pero dudo que sus trabajos puedan explicar la evolución cultural, sobre todo si  se basa en  "ejemplos culturales" etnocéntricos, a pesar  de la gran labor que hace Dawkins frente al diseño inteligente /creacionismo.
La propuesta de la existencia de un gen de la cultura, el meme pueda ser importante ( así como los estudios de Dennet Blackmore etc) , de existir dicho meme claro está, pero lo que remarco es que debemos mirar con un escepticismo saludable a la llamada teoría de los memes y su desarrollo antes de darla como cierta, pues dudo eso sí de la interpretación social que se filtra en ella en cantidad de investigaciones basadas en especulaciones meméticas ( he leído hasta tesis de doctorado en Ciencias políticas), es decir, reducir el comportamiento social a los genes como un hecho y que ya dado y sobre todo creer hacer teoría social con ello.

Solo cito a Lewontin quien está muy lejos de defender al Diseño Inteligente:"Todas las afirmaciones sobre el fundamento genético de los rasgos sociales humanos son por necesidad púramente especulativas, independientemente de cuan positivas parezcan ser."

Ahora, respecto al progreso tecnocientífico, éste es producto del desarrollo de la tecnología ( es en el sentido de Technétécnica, saber y que se traduce en cultura. Hay diferentes technés que crean distintas tecnologías para cada cultura de distintas comunidades de homo sapiens, desarrolladas en distintos medios ambientes, hoy predomina una cierta cultura ( la occidental desde finales del siglo XV) que ha dado origen a un progreso tecnocientífico global ( podemos ver a castoriadis, habermas y muchos más para discutir sobre ello ). Para mi en lo personal el desarrollo científico/técnico no sirve ya a los reclamos de sociedad en tanto conjunto de humanos.
 Aquél desarrollo científico/técnico que se desarrolla para sí y se valida a través de la acumulación de capital cognitivo que dota prestigio a quienes lo ostentan para autolegitimarse. Aquella ciencia basada en el método clásico newtoniano que se sostiene a través de una sociedad de bienestar cada vez más venida a menos y que nos es "vendida" como la verdad, aquella tecnociencia validada por la Razón hegemónica, por ello creo que hay una saludable crisis dentro de la
ciencia que es interesante. Por otro lado la cultura (transmisión de información, técnica , tradición que forma una sociedad-es-)tiene que ver con una característica biológica que se supone es exclusiva del homo sapiens y que ha sido estudiada en antropología, por ejemplo desde la segunda Ley de termodinámica por Leslie White, antropólogo neovolucionista:
C = ET A saber, el grado de desarrollo de cultura depende de la energía invertida per capita al año para crear tecnología ( esta es una explicación a grandes rasgos Ley que es cuestionada desde la propia Teoría de los sistemas hoy en día, también por determinista).
 Con ello White explicaría el grado de evolución cultural de las diferentes sociedades.                                         Igualmente algo que nos puede dar luces sobre la cultura son los estudios del neurobiólogo y biomédico Joe Z. Tsien quien habla sobre los alcances en la tarea de descifrar el código de la memoria en redes neuronales, basado en sus estudios en ratones, tema absolutamente importante en los estudios culturales.

Un saludo

A.N.G."

Bueno eso es todo, la respuesta a Lluis a quien agradezco haberse tomado el tiempo de comentar el artículo está dada. Tal vez no sepa lo suficiente sobre biología evolutiva ( aún) , pero no me parece que hacer críticas a las propuestas de Dawkins convierta a quienes las hagamos, en "partidarios de creacionismo o el Diseño Inteligente.

Ver
La Falacia de "los genes" del comportamiento
Sociedades complejas por evolución biológica

Las investigaciones sobre el “poderoso” gen Neandertal: de sexismos, racismos y otras hierbas genéticas

Primera parte

En estas últimas semanas ha habido un gran flujo de información sobre nuevas explicaciones respecto al origen del homo sapiens sapiens y la posible contribución de un gen venido de los neandertales, pasado al humano por medio del sexo antes de que los primeros extinguieran:

Lo interesante es seguir el orden de las noticias ( tomaremos a la sección de Antropología de Neofronteras como fuente aunque en la sección de ciencias de Barrapunto han seguido los resultados de las investigaciones, propiciando interesantes y sorprendentes comentarios.

Uno de los importantes detalles de la redacción de la nota en Neofronteras es que dentro de ella, el que el microcephalin y la introdución del alelo D en él a nuestra especie vía el neandertal, sería solo una probabilidad y las poderosas pruebas genéticas que se tienen no pueden aseverar absolutamente nada, pues éstas señalan un gran margen de error por la falta de más evidencias como trazar una taxonomía. Incluso si se identifican cadenas de ADN se están analizando solo una parte ínfima de los restos conocidos de los muchos ejemplares neardental dispesados por el continente europeo.

Asimismo siempre se habla, sin mala intención – he ahí lo interesante-, de estos estudios sobre el Neandertal como si fuera el antepasado de la especie humana en general sin tomar en cuenta que se dice claramente ( el de El Sidrón en España por ejemplo) que es un gran avance para el estudio de la evolución humana en Europa y no más.

Pero lo más interesante para mí es la ola de comentarios desde sexistas – sobre cómo han "follado" o tirado los neandertales a LAS homo sapiens, hasta racistoides – ya que los debates se dan sobre si hay razas dentro de las especie humana, o si hay subrazas y cual es la mejor… @-@¡¡¡- -esto ya lo habíamos comentado por aquí hace unos meses-.

En otro post analizaremos un poco los no muy especialidos debates y comentarios que se han originado en Astroseti y en Barrapunto. De hecho no es una crítica a estos sitios, todo lo contrario. Es muy importante que haya cada vez más sitios que den importancia a este tipo de noticias y descubrimientos genéticos que hacen cambiar de rumbo las teorías sobre nuestra capacidad de generar cultura, un plus que otras especies no tienen.

Cabe resaltar que estos dos sitios son dirigidos a un público ibérico hispanohablante, pues estos sitios son de allá, pero que además son muy muy frecuentados por gente de América Latina. Por lo que las discusiones y debates sobre "razas" y "sub razas" son realmente increíbles ya que como bien sabemos el mismo concepto de raza está en discusión siendo la tendencia sostener que las razas dentro de la especie humana ( homo sapiens) no existen.Hoy por hoy se maneja elconcepto de Cline.

Genéticamente, cada ejemplar de la especie humana es IGUAL, incluido el cerebro y las capacidades del lenguaje, Al menos esa es mi posición y la de muchos que rechazan este tipo de discuciones y teorías pseudocientíficas.

He ahí lo interesante respecto a lo que veremos después y la posibilidad de afirmar creencias populares sobre una Especie elegida…

24 de Julio de 2006: Proponen secuenciar el genoma del hombre de Neandertal

Mediante la comparación del genoma del Homo neanderthalensis con el genoma de otros primates se podría aclarar la relación entre estos seres y los humanos modernos (Homo Sapiens). Además permitirá ver los cambios que fueron necesarios para que los humanos pudieran abandonar África hace 100.000 años y esparcirse por el mundo. Recientemente se publicó el genoma del chimpancé y el US National Human Genome Research Institute planea secuenciar los genomas del macaco, del orangután, del gibón, y del gorila entre otros primates. También disponemos del genoma humano secuenciado por primera vez hace ya varios años. Los primeros restos del hombre de Neandertal se descubrieron hace justo 150 años en el valle alemán de Neander. El anuncio pretende celebrar este aniversario con una meta científica. El hombre moderno no procede del hombre de Neandertal sino que ambos surgieron de África en distintas épocas y luego se esparcieron por el mundo.

El 7 de noviembre: ¿Posible cruce entre neandertales y humanos? Se han analizado restos fósiles procedentes de Rumanía que presentan características tanto de pertenecer a un hombre de Neandertal como a un humano moderno. Esto indicaría un posible cruce entre ambas especies y que la extinción del hombre de Neandertal se produjo por este cruce en lugar de ser por la competencia por los recursos.

Hace 50.000 años los neandertales estaban solos en Europa, pero 20.000 años después la inmensa mayoría de los habitantes del continente eran humanos modernos. Entre esas dos épocas no se tiene muy claro lo que pasó. Esto ha alimentado toda clase de teorías sobre la convivencia entre las dos especies: una convivencia pacífica o una no tan pacífica, una ignorancia mutua a efectos reproductivos, cruce entre ellos… También se ha especulado sobre una extinción inducida por los humanos modernos al competir éstos mejor por los recursos del medio. Se supone que tendrían más éxito debido a sus superiores habilidades intelectuales.No está claro si el cruce entre ambas especies produciría un individuo fértil o uno infértil como una mula (cruce de caballo y burro). Trinkaus cree que hubo cruce y que los descendientes eran fértiles.

El 9 de noviembre de 2006 los avances serían realmente reveladores, pues el cerebro del homo sapiens habría mejorado vía un gen neandertal: ¿Mejoró nuestro cerebro gracias a los neandertales?

Afirman haber desarrollado la más poderosa prueba genética hasta el momento que sugiere que los humanos modernos y los neandertales se cruzaron cuando coexistieron durante miles años hace más de 30.000 años. Esta teoría contradice la que hasta ahora estaba establecida, según la cual no hubo tal cruce. Ahora investigadores del Howard Hughes Medical Institute y de University of Chicago han realizado una investigación del linaje humano basada en estos registros genéticos.

Han publicado un artículo basado en los resultados obtenidos en donde afirman que hubo un cruce entre neandertales y hombres modernos, que quizás ocurrido una sola vez, pero que introdujo en nuestro linaje una variante de un gen que mejoró nuestras capacidades cognitivas. En un estudio previo el mismo grupo de investigadores encontró pruebas de que el gen microcephalin tiene dos clases de alelos. Una clase, denominada alelos D, consta de de un grupo de alelos con secuencias de ADN similares.

La otra clase se denominada alelos no-D. Demostraron que todas las copias modernas de los alelos D surgieron de una sola copia hace 37.000 años, y que aumentó su frecuencia rápidamente hasta estar ahora presente en un 70% de los humanos actuales. La estimación de 1,1 millones de años que separa a los dos linajes de las dos clases de alelos se basa en la cantidad de secuencias diferentes entre las clases D y no-D. Aunque la identidad de este linaje Homo arcaico esta por determinar, los investigadores argumentan que un buen candidato serían los neandertales. El poco más de un millón de años de separación entre humanos modernos y esta especie arcaica es consistente con las estimaciones previas del tiempo en términos evolutivos que separan al linaje del Homo Sapiens y el linaje del hombre de Neandertal.

Más aún, el tiempo en el que los alelos D fueron introducidos en el linaje humano (hace 37.000 años) coincide con el momento en el que neandertales y humanos modernos coexistieron en diferentes partes del mundo. Según los autores los datos sugieren que el cruce no se dio a través de una mezcla genética, sino a través un evento raro (quizás un sólo evento) que introdujo el ancestral alelo D en el linaje humano y que estaba previamente presente en la otra especie Homo. Los autores, sin embargo, no afirman categóricamente que esto sea una prueba definitiva de que los neandertales fueron la fuente de la copia original del aleo D, pero que las pruebas aportadas muestran que es uno de los mejores candidatos.

Tanto los 37.000 años como los 1,1 millones de años coinciden con los contactos e historias evolutivas de humanos y neandertales. Una tercera línea de evidencias, aunque más débil, es que los alelos D son mucho mas frecuentes en Euroasia y África subsahariana, y esto es consistente con las antiguas áreas de origen y difusión de ambas especies (los neandertales evolucionaron fuera de África). Uno de los importantes detalles de la redacción de la nota es que dentro de ella, el que el microcephalin y la introdución del alelo D en él vía el neandertal sería solo una probabilidad y las poderosas pruebas genéticas que se tienen no pueden aseverar absolutamente nada, pues éstas señalan un gran margen de error por la falta de más evidencias como trazar una taxonomía.

Pero el 20 de noviembre: Se consiguen las primeras secuencias de ADN neandertal

Como primera conclusión los equipos de investigadores afirman que los humanos modernos (homo sapiens) y los neandertales divergieron entre hace 500.000 y 700.000 años del antepasado común. Lo que hay detrás de todo esto es la búsqueda de la esencia genética que nos hace humanos y diferentes al resto de los homínidos. Comparar el genoma del chimpancé y el humano es muy difícil porque ambas especies divergieron hace mucho tiempo. Si queremos encontrar respuestas a nuestras preguntas necesitamos comparar nuestro genoma con especies más cercanas, pero que ahora están extintas. El genoma del Neandertal es el mejor candidato del que disponemos. Se buscará por ejemplo la versión del gen humano FOXP2 que fue uno de los últimos componentes en evolucionar que media en la moderna facultad del lenguaje humano. Este gen ha cambiado significativamente desde que el linaje humano se separó de los chimpancés hace seis millones de años (se secuenció el genoma del chimpancé hace poco). Si la versión que poseían los neandertales es similar a la de los chimpancés entonces les haría menos propensos a tener una lengua con sintaxis.

Eel lunes 11 de diciembre salió una noticia con más hallazgos sobre los Neandertalesm esta vez desde el Sidrón,Asturias España noticia la cual me llevó a reflexionar sobre la secuencia de intenciones, y los hallazgos dentro de estas intenciones, sobre el origen del homo sapiens sapiens y su conexión con otras especies de homínidos "inferiores" Nuevas pruebas de canibalismo entre neandertales

Un equipo dirigido por el paleobiólogo del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) Antonio Rosas ha constatado que hubo episodios de canibalismo entre los neandertales del Cantábrico, a partir del estudio de los restos óseos de los ocho individuos hallados en el yacimiento de El Sidrón (Asturias). El trabajo, que aparece en el último número de la revista Proceedings de la Academia Nacional de Ciencias estadounidense (PNAS), sugiere que esta práctica podría obedecer a una carencia aguda de alimentos, aunque los autores también consideran que podría haber tenido connotaciones simbólicas para la comunidad.

Y lo más saltante de la nota el gran reconocimmineto de que:

El yacimiento ( El Sidrón) se ha convertido en un referente internacional para el estudio de la evolución humana en Europa, dado que proporciona la colección más completa de restos neandertales en la Península Ibérica, y aumenta de forma muy significativa el registro fósil del linaje evolutivo europeo.