Empresa y redes sociales

Fuente Blog-o-Corp

Sección Copy and Paste

Las redes sociales desembarcan en la empresa Artículo Revista de Comunicación firmado por Claudio Bravo. Se puede descargar de forma gratuita en pdf.
« Este año será el auge de las redes sociales. Servicios como Facebook o Myspace.com seguirán con el vertiginoso crecimiento de usuarios registrados. Su irrupción al interior de las intranets corporativas no se ha hecho esperar. Cada día más empresas han comenzado a implantar redes sociales para gestionar la comunicación interna, el conocimiento o impulsar la innovación. »

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El spam urbano y los espacios públicos emergentes

Democracia electrónica, inclusión digital y voto electrónico

Roberto Bustamante en ¿Cuál democracia digital? ha hecho un interesante balance sobre democracia digital y la campaña Adopta un congresista alrededor de lo dicho por mi en  Las organizaciones políticas y la inclusión/alfabetización digital: el caso de Adopta un congresista (aunque tal vez se ha tomado el párrafo más voluntarista sobre democraciá electrónica de todo el artículo) y  por Carlos Melendez en  La “caviarización” de la blogósfera:

« Creo que hay algo de wishful thinking en ambas posiciones (divergentes además entre sí). Yo también comparto la preocupación de que el tema con los congresistas no es el tema de fondo, ok, que es necesaria la participación política (¿partidos? ¿ong’s?) y que con la participación ciudadana sin partidos no juega Perú. Pero creo que, por el momento, esto es lo que tenemos. Para empezar, estamos hablando de un smart mob que se mueve dentro de un reducido espacio cultural/social de la ciudad (para empatar con un intercambio de ideas sobre Lima, de hace unos días). Es un tema además que no creo que movilice a mucho más actores, ya que, fuera de Lima existen otras agendas políticas. »

Exacto, y es justo en este punto que entramos a los expuesto hace un año respecto al voto electrónico y su implementación en nuestro país ( ojo, mi intención no es criticar sino ayudar a comprender porqué las organizaciones políticas deben mantener y articular a la ciudadanía alrededor de esto).

En sobre el voto electrónico y Democracia en nuestro país ¿Idealismo o negocio? dije:

« el voto electrónico no es una “revolución” tecnológica que descargará con apenas hacer “click” la democracia que aún nos cuesta mucho cimentar » y eso sobre todo en las zonas rurales. No sabemos si realmente el voto electrónico en un país multicultural, como el nuestro donde la « democracia » ( léase políticas públicas y culturales) depende de la benevolencia de eternos grupos en el Poder, será realmente un  puntal para una democracia aún inexistente – por ejemplo Alan García es presidente ganando con votos « en contra de » y eso está muy lejos de ser, fuera de los formalismos de una Democracia, una conciencia democrática incorporada en una ciudadanía integrada. »

Ahora en la zonas urbanas, si bien se ha creado un muy pequeño espacio público en la campaña « adopta a…  » alrededor de lo que todavía es un privilegio de unos pocos en nuestro país, a saber, conectividad y alfabetización digital para la democracia, falta mucho para una democracia digital y ese es el punto que destaco en todas la entradas sobre organizaciones políticas redes virtuales y Gobierno electrónico.

¿Acaso las organizaciones políticas se ocupan de la Agenda digital peruana ? ¿Acaso las oganizaciones políticas están al tanto de la carta iberoamericana de Gobierno Electrónico que nuestro gobierno actual ha firmado?
¿Acaso toman  las organizaciones políticas trabajan en inclusión y alfabetización digital para el desarrollo?

Desgraciadamente todavía no. Las organizaciones políticas no logran ( salvo unas cuantes organizaciones de la sociedad civil como la Asociación Peruana Transparencia ) aún crear una coordinación social entre la ciudadanía y las instituciones que están implementando el Gobierno Electrónico el cual también sirve para una mayor transparencia en la información.

Esa es una tarea importante para ellas frente a la inminente implementación del voto electrónico en nuestro páis para las próximas elecciones pues:
¿Estamos preparados para ello? ¿Podrá un ciudadano anafabeto digital participar del escrutinio? ¿ o solo los alfabetizados digitales y técnicos tendrán pertinencia para ser por ejemplo, personeros en áreas rurales?

Enlaces relacionados:

Transparencia gubernamental y Fiscalización ciudadana

Sobre el voto electrónico y Democracia en nuestro país ¿Idealismo o negocio?

¿Qué pasa con la Agenda Digital Digital Peruana?

¿Qué comentarios hay sobre la Firma de la Carta Iberoamericana de Egov?

El voto electrónico y el déficit democrático europeo:Lo que debemos tener en cuenta en Perú

La “caviarización” de la blogósfera

¿Cuál democracia digital?

Redes sociales virtuales y organizaciones políticas

Democracia y cambio social 2.0

Web 2.0, web semántica y Gobierno Electrónico

Ley de transparencia, aplicación a congresistas

A ver avanzando con el DNI en la mano y dejando su IP en la puerta

Un mensaje de Alan Moore para el pueblo peruano

Las organizaciones políticas y la inclusión/alfabetización digital: el caso de Adopta un congresista

Ya habíamos hablado  en  Web 2.0, web semántica y Gobierno Electrónico sobre cómo la web 2.0  y la web semántica

podrían ayudar a la interoperatibidad  y la comunicación entre las administraciones públicas  y los ciudadanos plasmados en el inminente Gobierno Electrónico teniendo en cuenta además que la alfabetización e inclusión digital son uno de los pilares para alcanzar los objetivos del milenio , pues dicha alfabetización creará las oportunidades a los ciudadanos para ejercer un papel protagónico en el Gobierno Electrónico ya que tanto la web 2.0 y la web semántica requiere el aprendizaje colectivo o la llamada educación 2.0 y aún seguir hablando de las inter aplicaciones entre la web 2.0, web semántica y Gobierno Electrónico como una manera de ejercicio democrático, así como el derecho a la privacidad y la salvaguarda de datos de los ciudadanos/as en el entorno digital.

Pero ¿qué es la inclusión digital o e inclusión  y la alfabetización digital y cómo puede beneficiar a países como el nuestro enfocar los proyectos desarrollo desde este eje tan poco tomado en cuenta por las organizaciones políticas?

La e-inclusión o inclusión digital,

se refiere a políticas específicas para incluir actividades relacionadas con el logro de una sociedad de la información en torno a las Nuevas Tecnologías de Información y Comunicación (TIC’s). La Inclusión digital comprende una acción en todos los segmentos de la población, incluidas las personas que se encuentran en desventaja debido a la educación (e-Competencias), edad (e-Envejecimiento), género, discapacidad (denominado e-accesibilidad), el origen étnico, y / o los que viven en regiones remotas (a reserva de la brecha digital geográfica). E-inclusión  o inclusión digital abarca principalmente el desarrollo de políticas adecuadas, el mantenimiento de una base de conocimientos, la investigación y el desarrollo de la tecnología y el despliegue, y las mejores prácticas diseminación.

Así hablar de la inclusión digital o de la exclusión digital, no es disertar sobre un
acontecimiento de moda, ni sobre un concepto teórico. Es dar una voz de alarma ante un peligro
cierto que nos atañe directamente a todos
(Medina: 2004) pues el mundo se está dividiendo en los que hacen uso de la internet y las TIC’s y los que no.

Para una real inclusión digital debemos empezar por la alfabetización digital, la cual es

el proceso de adquisición de los conocimientos necesarios para conocer y utilizar adecuadamente las infotecnologías y poder responder críticamente a los estímulos y exigencias de un entorno informacional cada vez más complejo, con variedad y multiplicidad de fuentes, medios de comunicación y servicios, ya que se trata de atender a los fines últimos de la educación como herramienta de transformación social.

Organizaciones políticas  e Inclusión Digital: el reto del milenio

En Redes sociales virtuales y organizaciones políticas apuntamos que:

la comunicación por los mass media tradicionales, a comienzos del nuevo milenio se volvió en impersonal con una estructura jerarquizada que no se diferenciaba del modelo burocrático y centralizado en que funcionaba la sociedad entorno del Estado y la coordinación política clásica. Así, la movilización social en medios electrónicos dada hace una década contra la globalización económica abrió los ojos a una posibilidad de comunicación y coordinación política no solo en el primer mundo, por ello los movimientos sociales coordinados en redes virtuales se moverían alrededor de afinidades en proyectos comunes, lo que permitiría la regulación, más no la representación y la conducción hacia el futuro (Lerchner:1997)

Estas dos exigencias de la coordinación social podrían ser cumplidas por los Partidos Políticos si saben hacer un uso óptimo y claro de las redes sociales virtuales. Deben saber captar la esencia de la construcción de redes por afinidad, valores, tolerancia, respeto y confianza, no por consigna ideológica, dejando atrás la vieja estructura vertical con la que funcionaban.

En este sentido  el sociólogo brasileño Bernardo Sorj dice que

« se necesita tener un proyecto integrado para el tema de la inclusión digital. No puede ser tratado como un tema netamente técnico y distribuir computadoras en las escuelas pues solo realizamos investigaciones sobre el uso de internet en elecciones y vemos que muchas veces en vez de ser un instrumento de difusión y debate publico, es utilizado por grupos extremistas para diseminar ideas falsas, informaciones falsas, o en el caso inclusive de casos policiales para fomentar el caos y violencia en la ciudad.

Asimismo para Sorj  « Los partidos hoy básicamente son instrumentos de poder y de organización de gobierno, pero no son más fuentes en creatividad. Es necesario dar una nueva sustancia a la vida política que tiene que estar en alguna forma anclada en las relaciones sociales, en los grupos sociales, y reinventar partidos políticos capaces de proponer nuevos rumbos para la sociedad. En América Latina el tema es muy árido, porque los partidos más democráticos están bastante perdidos por esta área. »

Y es cierto , respecto a si las redes virtuales dan posibilidad a la plasmación del Gobierno Electrónico a través de las organizaciones políticas, creo que aún no se logra. Por lo menos en Perú aún no se tiene ese visión e imagino en muchos países de América Latina donde la conectividad es aún poca
Las organizaciones políticas tendrían que manejar nociones de e-marketing político y sobre todo ayudar a mejorar la compresión de lo que es el Gobierno Electrónico y las herramientas  para mejorar la práctica ciudadana. NO basta con tengamos portales del Estado que « agilicen » trámites, ni que nos maravillemos con las bondades tecnológicas del voto electrónico, ni tener páginas webs de partidos políticos bonitas, ni aparecer en Wikipedia,  ni que al usar las redes virtuales  solo unos pocos puedan acceder a la compresión de lo esto significa.
Creo que una buena manera de que las organizaciones políticas sean protagonistas del Gobierno electrónico es que éstas se conviertan desde las bases ciudadanas,en promotoras del E Gov con campañas de inclusión digital y apertura de locales de internet barriales, pero sobre todo se vuelvan protagonistas de las campañas de inclusión digital.

Adopta un congresista y  (inexistencia de) las organizaciones políticas en la Red como coordinadora de iniciativas:

Una clara oportunidad de prueba o testeo de coordinación social y redes virtuales por parte de las organizaciones políticas hubiera podido  ser la actual movilización  virtual ciudadana llamada Adopta un congresista donde desde una conductora de medio televisivo y un conjunto de bloggers piden cuentas de gastos de los congresistas de la república,  como ciudadanos,  según la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública – (cabe resaltar las críticas por el posible anonimato de los participantes acá y acá, además de tener en cuenta las normas de privacodad con las que cuenta todo ciudadano).

Cabe recordar que  uno de los

« Objetivos Estratégicos del Gobierno Electrónico es crear un sistema información eficiente y transparente en las entidades públicas en donde se genere una cultura ética de gestión transparente, donde toda la información pertinente sea de acceso público. (Ley de Transparencia y Acceso a la Información Publica) Ver en  Gobierno Electrónico – Pablo Bermúdez Mogni – Jefe del Proyecto de Gobierno Electrónico – Secretaría de Gestión Pública- Presidencia del Consejo de Ministros  – Gobierno del Perú

La adopción de campañas sobre la transparencia de gastos  por parte de congresistas a través de organizaciones políticas utilizando redes virtuales de coordinación  social daría rostro y participación aun más democrática y diversa a cientos de usuarios ciudadanos de la red y  ciudadanos de a pie que estarían dispuestos a gastar en el envío de un fax nacional y  dar su identidad en esta campaña, si es que, las organizaciones políticas se dieran cuenta de la utilidad  tener como eje de acción  en sus bases la inclusión digital y poner en marcha una horizontal alfabetización digital en diversos sectores de la población para real puesta en marcha de un Gobierno Electrónico, como parte de sus planes de gobierno.

Enlaces relacionados:

Redes sociales virtuales y organizaciones políticas, algunos apuntes

Web 2.0, web semántica y Gobierno Electrónico

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Ideologías políticas y el comportamiento exploratorio: entre la neofilia y neofobia

Democracia y cambio social 2.0

Actualización

La Coordinadora nacional de derechos humanos se suma insitucionalmente a la campaña adopta un congresista
Apuntes peruanos: Ley de transparencia, aplicación a congresistas

Blogósfera y política: Adopta tu Otorongo

Información Legislativa y Gobierno Electrónico

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Redes sociales virtuales y organizaciones políticas

El contexto y factores para la creación de redes sociales virtuales

La comunicación por los mass media tradicionales, a comienzos del nuevo milenio se volvió en impersonal con una estructura jerarquizada que no se diferenciaba del modelo burocrático y centralizado en que funcionaba la sociedad entorno del Estado y la coordinación política clásica. Es decir, debido a la crisis de las organizaciones tradicionales estructuradas (Castells:2001) la coordinación social ya no pudo estar entregada exclusivamente a un ordenamiento jerárquico (Lechner:1997), ya que las redes, modelo en las que se basa la construcción de espacios virtuales, operarían de manera satisfactoria solo donde exista una pluralidad representativa de los intereses y las opiniones sociales.
Cabe señalar que en el caso de América Latina, estos factores de crisis dieron lugar a innovaciones en las interacciones de estructuras en las redes de gestión que son concomitantes con el proceso de democratización que alteró el tejido social, con la proliferación de un sinnúmero de organizaciones sociales y la creación de una nueva conciencia ciudadana, que reivindica mayor participación en los procesos de gestión de las políticas públicas (Fleury:2002).

El vínculo social creado alrededor del flujo de información en los espacios virtuales se ha venido dando, entonces, a raíz precisamente de la crisis arriba mencionada del modelo vertical de las instituciones y medios. Y es que la Internet es un instrumento que desarrolla pero no cambia los comportamientos, sino que los comportamientos se apropian de Internet y, por tanto, se amplifican y se potencian a partir de lo que son. (Castells:2001) tornándose en una caja de resonancia de la realidad social, económica y política.

Aunque para Castells las relaciones físicas y las relaciones virtuales son  de diferente tipo, las relaciones virtuales se fundamentan en lo que llamaríamos el primer paso para entablar relaciones sociales físicas con vínculos débiles, a saber,  la afinidad, valores e intereses personales.                                                            Lo interesante es que las relaciones virtuales realmente saltan los límites de lo cotidiano haciendo que muchos de los proyectos personales puedan ser continuados de la esfera pública / privada física a la esfera pública/ privada virtual donde éstas dos se yuxtaponen. Todo esto da a lugar a la construcción de redes virtuales de afinidades en base a lazos débiles, que pueden devenir eventualmente en redes físicas (creación de clubes de práctica de deportes etc.).

Para Castells hay un vacío en la construcción de redes comunitarias barriales las que eran un núcleo de la antigua coordinación social. Más, convendría preguntar si continentes como América Latina las relaciones virtuales y físicas se den de una manera alterna por ejemplo, entre los jóvenes y que estén basadas en la confianza fuera del ámbito cotidiano. La confianza opera en las redes, como un reductor de la complejidad y apuntala la cooperación.

Redes sociales virtuales y organizaciones políticas

El uso de este tipo de herramienta por parte de las organizaciones  políticas se da, como señalamos más arriba, debido a la crisis de las organizaciones tradicionales estructuradas y jerarquizadas,  como expresión de los nuevos arreglos organizacionales surgidos en la actualidad.   Por otro lado, la movilización social en medios electrónicos dada hace una década contra la globalización económica abrió los ojos a una posibilidad de comunicación y coordinación política. Así, los movimientos sociales coordinados en redes virtuales se moverían alrededor de afinidades en proyectos comunes, lo que permitiría la regulación, más no la representación y la conducción hacia el futuro (Lerchner:1997) . Estas dos exigencias de la coordinación social podrían ser cumplidas por los Partidos Políticos si saben hacer un uso óptimo y claro de las redes sociales virtuales. Deben saber captar la esencia de la construcción de redes por afinidad, valores, tolerancia, respeto y confianza, no por consigna ideológica, dejando atrás la vieja estructura vertical con la que funcionaban. Lerchner menciona que no existe una vinculación entre la coordinación de redes y las instituciones democráticas siendo los partidos políticos una posibilidad de funcionar como visagra entre la coordinación social y la coordinación política por medio de la coordinación por redes. Respecto al capital social, las posibilidades de creación y acumulación de capital social en las redes políticas virtuales son sumamente grandes tanto para los participantes como para las organizaciones políticas.

Enlaces relacionados:

Democracia y cambio social 2.0

La teoría de redes sociales y análisis de redes políticas públicas: a propósito del estudio sobre “El poder económico en el Perú”

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El año de los blogs políticos en Estados Unidos

Ideologías políticas y el comportamiento exploratorio: entre la neofilia y neofobia


Altruísmo, redes sociales y teoría de juegos: un modelo matemático

Parece que la paradoja Darviniana altruista de la teoría de la evolución respecto al proceso de selección natural de las especies, la cual tendería a excluir los comportamientos eliminatorios a través de la ética y las instituciones, por medio de la solidaridad y cooperación mutua podría ser demostrada a través de un modelo matemático basado en la teoría de juegos y las redes sociales el cual incorpora la diversidad social en donde el comportamiento altruísta sería un fenómeno emergente en la sociedad que regula el conflicto, otro fenómeno emergente.

El modelo se podría aplicar, dice el artículo, bajo una perspectiva económica, para predecir el comportamiento de las sociedades reales, sugiriendo que en las comunidades con alta diversidad, en las que el acto de cooperación importa, la distribución de la riqueza será mucho más justa.

Ahora, no sería mala idea que se trabajara con un equipo de antropólogos sociales a la par que en un laboratorio de simulación.

Modelo matemático sobre el altruismo

Fuente: Neofronteras

« Ahora, en un artículo publicado en Nature por tres físicos teóricos portugueses se propone un modelo matemático que explica, o  trata de explicar, la paradoja  altruista a través de la diversidad social (una característica ubicua de las modernas redes sociales) y que cuando se tiene en cuenta ésta el número de los que cooperan aumenta en relación directa a la diversidad del sistema.

Más aún, de acuerdo a este modelo, la cooperación se extiende más rápido cuando el acto de cooperación es considerado más importante que el monto dado, consiguiéndose sociedades con una distribución de la riqueza más justa.

Este modelo de evolución social es particularmente interesante porque no sólo revela la lógica detrás de un gran número de cooperadores, que sabemos que existen en toda sociedad humana, sino que además nos da pistas de los principios que les empujan hacia ese comportamiento.

La teoría de juegos evolutiva es una modalidad matemática que estudia y trata de predecir la evolución de las interacciones sociales. En ella se estudia el conflicto y la decisión como si fuera un juego.
Un ejemplo de este tipo de juegos son los juegos de beneficio público (public good games o PGG), que frecuentemente se usan para el estudio de la cooperación. En ellos se mide el comportamiento social hacia el bien común del cual todos nos podemos beneficiar, como la educación y sanidad públicas, independientemente de con cuánto se haya contribuido a su creación.

Como el beneficio del individuo es independiente de su contribución la estrategia más racional es ser egoísta (tanto en la vida real como en el juego) y elegir no contribuir, cosa que no pasa en la vida real. Esto es un buen ejemplo de lo difícil que ha sido entender y crear un modelo teórico capaz de explicar la emergencia y prevalencia de la cooperación, no sólo entre humanos, sino entre individuos de otras especies.
Para poder resolver esta paradoja los físicos Jorge M. Pacheco y Marta D. Santos, de la Universidad de Lisboa, junto a Francisco C. Santos, de CODE el Instituto de Investigaciones Interdisciplinarias y Desarrollo en Inteligencia Artificia de la Universidad Libre de Bruselas, introdujeron por primera vez en el PGG una nueva variante: la diversidad social. En los modelos anteriores se consideraba a todos los individuos equivalentes.

Aclaremos que aquí la diversidad social se refiere a las características típicas de la mayoría de las redes sociales: la existencia de individuos con diferentes números y tipos de contactos sociales, con algunos altamente relacionados y muchos pobremente relacionados.

Como los PGG están representados con una formulación matemática, la diversidad es introducida como unan variable en las ecuaciones. Estos investigadores usaron una nueva formulación para calcular el porcentaje de colaboradores dentro de una comunidad en función de la diversidad de la población. Encontraron que en poblaciones con alta diversidad la colaboración crece según aumenta ésta.

La forma en la que un PGG funciona se basa en que cada individuo paga una cantidad para jugar y luego el bote común se divide entre todos que, a veces, de algún modo debe de haber aumentado según las reglas del juego. También se suele permitir en otras ocasiones el pago de castigos hacia individuos no cooperativos. Si aparece el comportamiento egoísta entonces algunos individuos no cooperativos en principio no pagarán (no cooperarán) y, sin embargo, serán beneficiados en el reparto.

La razón por la que la diversidad aumenta la cooperación tiene que ver con que unos pocos individuos con muchos contactos y que juegan más (cooperadores) tienen además altas ganancias y esto lleva a los demás a imitar su comportamiento (aunque el comportamiento per se no parece mejorar directamente su propio beneficio) dándose al final un aumento exponencial de la cooperación. Esto es similar a cuando en la vida real los individuos más populares son emulados y pasan a ser modelos a seguir.

Igualmente, el modelo predice que cuando aparecen los no cooperadores, y esto lleva una mayor cantidad de estos individuos, el beneficio final disminuye, hay menos éxito y eventualmente se llega a la extinción de los mismos, salvo por unos pocos parásitos ocasionales.
La cooperación se acelera cuando todos los individuos contribuyen al juego con la misma contribución, independientemente del número de jugadores. Esto correspondería, en la vida real, a decir que si el acto de contribuir al bien común es visto como más importante que el monto con el que se contribuye, el porcentaje de colaboradores dentro de una comunidad aumenta más rápido.

El modelo se podría aplicar, bajo una perspectiva económica, para predecir el comportamiento de las sociedades reales, sugiriendo que en las comunidades con alta diversidad, en las que el acto de cooperación importa, la distribución de la riqueza será mucho más justa.

Aunque este modelo es muy simple proporciona una nueva perspectiva de cómo estudiar este tipo de sistemas, e incluso de cómo crear sociedades más justas en las que se haga un buen reparto de la riqueza o se conserve el medio ambiente, rebajando con ello el nivel de conflictos y de destrucción. »

Enlaces relacionados:

Nature: Social diversity promotes the emergence of cooperation in public goods games

El origen biológico de la cultura, Una mirada desde la antropología

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Nuevo paso en la investigacion de la aparición de la vida sobre la Tierra: fragmentos de ADN se autoorganizan en cristales líquidos

Antropología y Biología Evolutiva del desarrollo ( Evo-Devo)

Ciencia 2.0: redes sociales y sistemas complejos

A falta de tiempo para escribir, hoy me toca reproducir una muy buena entrada del biólogo Juan Freire sobre la Ciencia 2.0.
Como dice Joze Luis, al leer el artículo te hace pensar que se esta volviendo a la semilla: Internet se desarrollo, precisamente, como una red de intercambio de investigadores y científicos.

Ciencia 2.0, ¿fuera de la “torre de marfil”?


El artículo Science 2.0 de Ben Shneiderman, publicado en el último número de Science, me llevó a plantear en Soitu.es | Piel digital si ¿Sacará la ‘Ciencia 2.0′ a la investigación de su torre de marfil? (en Wired Science han publicado un artículo sobre el mismo tema, The Internet Is Changing the Scientific Method). Al final, el artículo de Science fue una excusa para reflexionar sobre el concepto de “ciencia 2.0”. Paradójicamente, la ciencia, que explora nuevos territorios, va camino de convertirse en el último ámbito al que se incorporan los cambios de paradigma provocados por Internet y la web 2.0. Suelo publicar en este blog resúmenes e información complementaria de mis artículos aparecidos en otros sitios, pero en este caso, por el tema que trata, lo reproduzco aquí por completo.

Dentro de la ola de lo 2.0, pocos conceptos son tan ambigüos y llenos de dobles o triples interpretaciones como el de ciencia 2.0.

Al fin y al cabo, ¿no ha sido la ciencia siempre 2.0? la creación de conocimiento científico se ha basado en comunidades de pares colaborando en redes abiertas y compartiendo sus resultados. Lo cierto es que esta visión aún políticamente correcta hoy en día tiene poco que ver con lo en que se ha acabado por convertir la ciencia en las últimas décadas del siglo XX. La protección de la propiedad intelectual y las patentes dominan sobre el intercambio libre de conocimiento; este se limita en buena parte limita a los resultados finales en forma de artículos, pero rara vez a los datos originales o los detalles clave de los procedimientos. Pero aún aquí, el acceso abierto a las publicaciones científicas es un fenómeno incipiente que solo en los últimos años empieza a generar apoyos de instituciones relevantes, como es el caso de PubMedCentral de los National Institutes of Health de Estados Unidos o la reciente adopción por la Universidad de Harvard de una política de acceso abierto para los artículos publicados por sus investigadores. Proyectos editoriales exitosos fundados sobre el modelo de acceso abierto, como BioMedCentral y Public Library of Science, siguen siendo minoritarios y aún no han calado en los grandes grupos de editores científicos.

Por otra parte es evidente que las tecnologías de la información tienen que afectar al modo en que se “hace ciencia”. Esta cuestión se ha abordado en su mayor parte desde la perspectiva casi exclusiva de la necesidad de grandes “ciberinfraestructuras” para desarrollar lo que ha venido en llamarse e-ciencia, ámbitos de investigación que requieren grandes recursos computacionales y que se pueden beneficiar de los avances tecnológicos y del uso de Internet como plataforma de trabajo computacional intensivo. Pero, esta, siendo necesaria, no es más que una visión reduccionista e instrumental.

¿Cómo se ve afectada “el resto de la ciencia” que no tiene esas necesidades?, ¿existen cambios culturales y organizativos mediados por la tecnología (como está sucediendo como el resto de la sociedad y la economía)?, ¿es más lenta la transición a la ciencia 2.0 por las instituciones académicas son refractarias a la innovación?, ¿crea el mundo digital nuevos ámbitos de investigación científica que necesitan de cambios metodológicos? Todas estas preguntas pueden configurar el futuro de lo que podríamos denominar “ciencia 2.0”. El artículo Science 2.0 de Ben Shneiderman, profesor de computación en la Universidad de Maryland, aparecido en el número de 7 de Marzo de la revista Science, apunta algunas respuestas a varias de estas cuestiones.

El artículo adopta una interesante doble perspectiva consistente en aprender del “mundo exterior” (desde los negocios al activismo) y, al tiempo aplicar una aproximación científica para comprender el nuevo paradigma de la colaboración en red. Para Shneiderman, eBay, Amazon, Wikipedia, Flickr, MySpace o Facebook, entre otros, son ejemplos exitosos de los que deberían aprender los científicos. Para este objetivo, la metodología debe cambiar por que estos procesos no pueden ser estudiados en condiciones controladas, “de laboratorio”, y debe hacerse observando y estudiando casos en el mundo real. La existencia de enormes bases de datos y de una ciberinfraestructura suficiente para su “minería” mediante computación intensiva son los elementos claves para el éxito de este cambio metodológico.

El artículo de Shneiderman, siendo interesante, se queda en buena medida en una colección de ideas y no acaba por elaborar un modelo coherente de lo que podría ser la ciencia 2.0. Por otra parte, mientras los científicos descubren el mundo 2.0 y se preguntan como incorporarse, el resto de la sociedad les adelanta y empieza a desarrollar acciones tradicionalmente reservadas a las instituciones científicas. Finalmente, cabría preguntarse quien va a hacer la ciencia 2.0 y no tanto como la ciencia convencional se hace 2.0. Quizás valga la pena recordad dos ejemplos que demuestran que la innovación que dará lugar a la ciencia 2.0 está ya sucediendo fuera de las “torres de marfil”.

Hal Varian ha pasado de ser uno de los economistas académicos más reputados, trabajando en la School of Information de la University of California at Berkeley, a convertirse en el Google chief economist. En el número de Febrero de Fast Company, explica como su empresa aplica métodos propios de la investigación científica a una velocidad y escala impensables hasta hace poco (e impensables en el mundo académico):

At the university, you’d work on one problem for months at a time. Here, I have a dozen problems I’m working on–auctions; forecasting; ad hoc statistical, econometric analysis such as how the mortgage crisis affects Google–and I get two weeks to work on them…

You know how genius is described as 1% inspiration and 99% perspiration? Google has a new idea: cyber sweat. We make the computers do the 99% perspiration. I thought it was extremely clever and showed a lot of foresight to build the data collection and testing system into the basic functionality of the search and ad systems. At any one time, Google is running hundreds of experiments on its products and collecting all the results. They’re carefully designed experiments.

El mundo de las editoriales científicas, que ya citaba antes, también esta sufriendo convulsiones importantes. Es paradójico que el artículo Science 2.0 aparezca Science, dependiente de la American Association for the Advancement of Science, que hasta el momento carece de ningún tipo de estrategia coherente en Internet. Por el contrario, la otra revista científica de referencia a nivel internacional, Nature, forma parte del grupo editorial Nature Publishing Group que lleva ya un tiempo desarrollando una estrategia propia enormemente innovadora, situándose por delante de sus usuarios principales, los científicos integrados en las instituciones académicas convencionales. En Estrategia web 2.0 de Nature Publishing Group resumí los principales proyectos incluidos en esta estrategia y analizaba la naturaleza del conflicto entre los innovadores “comerciales” y los conservadores usuarios académicos:

Pero al tiempo, este proyecto se ha enfrentado a diversos problemas y, posiblemente, uno de los más difíciles ha sido el provocado por la apatía de sus propios usuarios (los científicos en este caso), como ha sucedido en su experimento sobre “open peer review” (más aquí). En este caso, los científicos han mostrado un muy escaso interés en poder revisar y criticar en público y en abierto los papers de sus colegas, un proceso que constituye la base fundamental de la evaluación de la calidad científica de los trabajos. Nature es un buen ejemplo de cómo la adaptación institucional puede verse frenada por los propios usuarios. En el informe final publicado en la revista se resume esta aparante paradoja: “Despite enthusiasm for the concept, open peer review was not widely popular, either among authors or by scientists invited to comment.”.

En realidad, en mi opinión, el resultado era previsible por dos razones. Primero, las comunidades científicas son bastante tradicionales en sus comportamientos y reglas de funcionamiento por lo que son reacias a cambiarlos de modo rápido ante la propuesta experimental de una editorial (por mucho que sea una de las más importantes). Segundo, el peer review significa un trabajo adicional que, en estos momentos, ninguna institución científica incentiva. De hecho, las revistas científicas tienen cada vez mayores dificultades para encontrar revisores para los artículos que reciben, y este experimento no ha podido escaparse a esta tendencia.

Lectura relacionada:Pierre Bourdieu El oficio de científico. Ciencia de la ciencia y reflexividad

Enlace relacionado: Sistemas complejos, dinámica del conocimiento y redes sociales / Albert Barabási