Redes sociales virtuales y organizaciones políticas

El contexto y factores para la creación de redes sociales virtuales

La comunicación por los mass media tradicionales, a comienzos del nuevo milenio se volvió en impersonal con una estructura jerarquizada que no se diferenciaba del modelo burocrático y centralizado en que funcionaba la sociedad entorno del Estado y la coordinación política clásica. Es decir, debido a la crisis de las organizaciones tradicionales estructuradas (Castells:2001) la coordinación social ya no pudo estar entregada exclusivamente a un ordenamiento jerárquico (Lechner:1997), ya que las redes, modelo en las que se basa la construcción de espacios virtuales, operarían de manera satisfactoria solo donde exista una pluralidad representativa de los intereses y las opiniones sociales.
Cabe señalar que en el caso de América Latina, estos factores de crisis dieron lugar a innovaciones en las interacciones de estructuras en las redes de gestión que son concomitantes con el proceso de democratización que alteró el tejido social, con la proliferación de un sinnúmero de organizaciones sociales y la creación de una nueva conciencia ciudadana, que reivindica mayor participación en los procesos de gestión de las políticas públicas (Fleury:2002).

El vínculo social creado alrededor del flujo de información en los espacios virtuales se ha venido dando, entonces, a raíz precisamente de la crisis arriba mencionada del modelo vertical de las instituciones y medios. Y es que la Internet es un instrumento que desarrolla pero no cambia los comportamientos, sino que los comportamientos se apropian de Internet y, por tanto, se amplifican y se potencian a partir de lo que son. (Castells:2001) tornándose en una caja de resonancia de la realidad social, económica y política.

Aunque para Castells las relaciones físicas y las relaciones virtuales son  de diferente tipo, las relaciones virtuales se fundamentan en lo que llamaríamos el primer paso para entablar relaciones sociales físicas con vínculos débiles, a saber,  la afinidad, valores e intereses personales.                                                            Lo interesante es que las relaciones virtuales realmente saltan los límites de lo cotidiano haciendo que muchos de los proyectos personales puedan ser continuados de la esfera pública / privada física a la esfera pública/ privada virtual donde éstas dos se yuxtaponen. Todo esto da a lugar a la construcción de redes virtuales de afinidades en base a lazos débiles, que pueden devenir eventualmente en redes físicas (creación de clubes de práctica de deportes etc.).

Para Castells hay un vacío en la construcción de redes comunitarias barriales las que eran un núcleo de la antigua coordinación social. Más, convendría preguntar si continentes como América Latina las relaciones virtuales y físicas se den de una manera alterna por ejemplo, entre los jóvenes y que estén basadas en la confianza fuera del ámbito cotidiano. La confianza opera en las redes, como un reductor de la complejidad y apuntala la cooperación.

Redes sociales virtuales y organizaciones políticas

El uso de este tipo de herramienta por parte de las organizaciones  políticas se da, como señalamos más arriba, debido a la crisis de las organizaciones tradicionales estructuradas y jerarquizadas,  como expresión de los nuevos arreglos organizacionales surgidos en la actualidad.   Por otro lado, la movilización social en medios electrónicos dada hace una década contra la globalización económica abrió los ojos a una posibilidad de comunicación y coordinación política. Así, los movimientos sociales coordinados en redes virtuales se moverían alrededor de afinidades en proyectos comunes, lo que permitiría la regulación, más no la representación y la conducción hacia el futuro (Lerchner:1997) . Estas dos exigencias de la coordinación social podrían ser cumplidas por los Partidos Políticos si saben hacer un uso óptimo y claro de las redes sociales virtuales. Deben saber captar la esencia de la construcción de redes por afinidad, valores, tolerancia, respeto y confianza, no por consigna ideológica, dejando atrás la vieja estructura vertical con la que funcionaban. Lerchner menciona que no existe una vinculación entre la coordinación de redes y las instituciones democráticas siendo los partidos políticos una posibilidad de funcionar como visagra entre la coordinación social y la coordinación política por medio de la coordinación por redes. Respecto al capital social, las posibilidades de creación y acumulación de capital social en las redes políticas virtuales son sumamente grandes tanto para los participantes como para las organizaciones políticas.

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