El observador y su objeto: Antropología, mecánica cuántica y darwinismo cuántico

Editado de Tendencias 21, Wikipedia, Ciencia Kanija, Diccionario filosófico Ferrater Mora y A. N.

El observador y su objeto ¿una sola realidad?

La etnografía es una de las etapas del método de investigación científica en antropología. La etnografía, es pues, el estudio descriptivo de la cultura de un grupo humano, o de alguno de sus aspectos fundamentales. La etnografía , como en el método científico clásico se basa en la observación participante (observar imitando) y la entrevista. Como resultado de la acción etnográfica, el trabajo de campo, el antropólogo estará condiciones de dar cuenta de un fenómeno social o de dar cuenta de la cultura de una comunidad. El observador (el antropólogo) es, en fin, el ente fundamental por el que se obtendrá información de un determinado sistema.

El dilema del observador observado , la alteridad, es una constante en la antropología  y fundamental para la investigación:  ¿cuántas realidades existen y de cuántas somos capaces de dar cuenta (la realidad es creada por el acto de observar)? ¿Cuántas formas de interpretar la realidad (realidad: lo que cada observador mide – Bohr Copenhage) hay?

Pues de eso precisamente trata la mecánica cuántica y el nuevo darwinismo cuántico, que puede afectar a la larga el método etnográfico en la antropología.

La mecánica cuántica y la realidad material objetiva según el/los observador(es)

La materia es uno de los constituyentes de la realidad material objetiva, es decir la realidad percibida  por un infinito de observadores («diferentes observadores pueden llegar a medidas diferentes de la misma realidad objetiva, todas ellas son relacionables mediante reglas generales»), una realidad que ocupa tiempo y espacio, que contiene energía y fuerza. La Mecánica cuántica explica el comportamiento de la materia, a nivel micro siendo « una ciencia probabilística que se refleja en el principio fundamental de la misma, el e Principio de indeterminación de Heisenberg que afirma que no es posible medir con la misma precisión a la vez, la posición y la velocidad de una partícula. »*Joaquín González Álvarez

La mecánica o física cuántica, entonces se diferencia de la mecánica clásica, pues esta última se rige por un principio de completo determinismo ya que el estado de una partícula queda completamente determinado si se conoce su cantidad de movimiento y posición siendo éstas simultáneamente medibles.

El gran problema  entre la mecánica clásica y la cuántica lo constituye el proceso de medición. En la física clásica, medir significa revelar o poner de manifiesto propiedades que estaban en el sistema desde antes de que midamos.

En mecánica cuántica el proceso de medición altera de forma incontrolada la evolución del sistema. Constituye un error pensar dentro del marco de la física cuántica que medir es revelar propiedades que estaban en el sistema con anterioridad. La información que nos proporciona la función de onda es la distribución de probabilidades, con la cual se podrá medir tal valor de tal cantidad. Cuando medimos ponemos en marcha un proceso que es indeterminable a priori, lo que algunos denominan azar, ya que habrá distintas probabilidades de medir distintos resultados. Esta idea fue y es aún objeto de controversias y disputas entre los físicos, filósofos y epistemólogos.

Pero hoy aparece el darwinismo cuántico que propone que la selección natural también actúa en el universo cuántico. Wojciech Zurek, físico  teórico de la decoherencia, postula que la teoría de que los estados de la mecánica cuántica son seleccionados y se reproducen, es decir:

El mundo subatómico es en realidad un conjunto de probabilidades imprecisas y que cuando se produce lo que los físicos llaman la decoherencia, se desencadena un proceso que convierte el mundo de posibilidades del universo cuántico en una realidad única y palpable para nuestros sentidos.

Los quantos sufren así una especie de metamorfosis y se convierten en átomos. De esta forma se construye, creemos, el mundo real, el que tocamos con las manos, vemos con los ojos, oímos y sentimos. Los físicos llaman a este proceso de creación de realidad “reducción del paquete de ondas” de probabilidad.

La duda surge al constatar que si la observación es fundamental para la creación de la realidad, y que hay múltiples observadores que participan en este proceso de decoherencia, ¿cómo es posible que todos los observadores describan la realidad de la misma forma? ¿Por qué tenemos conciencia de una única realidad en vez de una realidad múltiple a la medida de cada observador.

Para Zurek y sus colegas, esta unidad del mundo real se obtiene por un proceso de selección de estados llamado darwinismo cuántico. Es decir, existen en el mundo cuántico unos estados dominantes, llamados pointer states, que son suficientemente sólidos para imponerse a cada uno de los observadores sobre los demás estados.

Eso quiere decir que el observador que construye el mundo real sólo observa una pequeña parte del universo cuántico y que por ello no puede individualmente cambiar el estado cuántico dominante a nivel global. Ese estado dominante es el que termina imponiéndose al conjunto de los observadores, formando el único y real universo que percibimos cotidianamente.

Zurek y sus colegas han elaborado un teorema que explica cómo nuestro mundo real emerge del mundo cuántico, mediante el mencionado proceso “darwiniano” de selección que “cristaliza” ciertos estados cuánticos posibilitando la formación de las formas macroscópicas y la relación de los observadores con su entorno.

Es decir, los observadores que inquirieran con su mirada el entorno para hacerse una imagen del mundo, tenderían a ver siempre los mismos estados ‘preferidos’.
Si no fuera por el darwinismo cuántico, los investigadores sugieren que el mundo sería en extremo impredecible: diferentes personas obtendrían versiones distintas de él. La vida misma sería aun más un desafío, pues seríamos incapaces de conseguir información de confianza sobre nuestros alrededores se pondría en inmediato conflicto con lo que otros estuvieran experimentando

Pero yo creo tener algunas objeciones: ¿Acaso la realidad observable es  por selección natural una sola? ¿Acaso no existen distintos observadores con distintas interpretaciones de la realidad, interpretaciones que llamamos culturas?

Es decir, estamos claros con que ya  sabemos bien que no existe una única realidad determinísticamente dada desde el observador, sino tantas realidades como dominios de explicaciones el observador pueda proponer (Maturana, 1987). Entonces fuera de las pruebas teóricas sobre que dos puntos cuánticos pueden  crear descendencia, ¿qué consecuencias puede traer el darwinismo cuántico?

La respuesta tentativa luego de algunas consultas

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